Patriotismo y bien común

Cuando una autoridad pública exige a otros patriotismo y trabajar por el bien común, se expone a que le revisen sus actos a través de su vida, le ausculten e identifiquen aquellas acciones en las cuales pensó y actuó.

Escribe Benito Baranda

Enarbolando el patriotismo han actuado en el pasado reciente personas como Stalin, Hitler y Mussolini. Se han inspirado en este: Ratko Mladić, para ejecutar el genocidio de Srebrenica, o los militares de Myanmar, la masacre de los rohinyá. Lo utilizan algunas de las barras bravas de los países en los campeonatos mundiales de fútbol y es la bandera de lucha de los movimientos xenófobos más mediáticos.

Durante el pasado verano leí el libro Patria, de Fernando Aramburu, y allí también se relata la historia de otros y otras ‘patriotas’ a los que recordé hace unas semanas al saber de la detención de Josu Ternera en Francia y conocer sus «actos patrióticos».

¿Qué es ser patriota en democracia? Buscar la justicia social, el bien común, el bienestar de los habitantes de una nación, son aquellos y aquellas que piensan primero en la felicidad de los demás y no en la propia. Son quienes tienen claridad de que la cooperación es la base del desarrollo integral y justo de la humanidad, que es aquella que provee de dignidad y respeto, la que nos asegura una auténtica libertad y seguridad.

Las preguntas claves para el o la patriota son: ¿qué trayectoria vital tienes de servicio a los demás, de entrega y de búsqueda efectiva del bien común?, ¿dónde pones tus energías, corazón, inteligencia y recursos económicos?, ¿respetas a los demás como quieres tú ser reconocido y respetado?, ¿estás dispuesta(o) a cortar la cadena de víctimas y victimarios que se van intercambiando de roles en la sociedad?, ¿qué estilo de vida llevas?

Quien haciendo uso del patriotismo –y desde un puesto de poder–  pretenda violentar la conciencia de otros, imponer el propio pensamiento y manipular a la opinión pública, se encamina al límite de la demagogia, del populismo y de la pobreza argumental. Es la misma miseria de nuestro lema nacional, donde lo que no logramos con el uso de la razón lo imponemos con la violencia de la fuerza, ya que basta ver la violencia en nuestras familias, escuelas, barrios y en toda la historia de Chile, es un lema que expresa lo que somos y sus consecuencias son testimoniadas por cicatrices y heridas en este largo y angosto territorio.

Cuando una autoridad pública exige a otros patriotismos y trabajar por el bien común, se expone a que le revisen sus actos a través de su vida, le ausculten e identifiquen aquellas acciones en las cuales pensó y actuó, primero, concentrado en sus propios intereses y bienestar y no en los de los demás, junto con aquellas en las que evadió las responsabilidades como ciudadano, aprovechándose de privilegios, dada su posición. Su legitimidad se desmorona solo observando su testimonio en el tiempo.

Quien haciendo uso del patriotismo –y desde un puesto de poder–  pretenda violentar la conciencia de otros, imponer el propio pensamiento y manipular a la opinión pública, se encamina al límite de la demagogia, del populismo y de la pobreza argumental. Es la misma miseria de nuestro lema nacional, donde lo que no logramos con el uso de la razón lo imponemos con la violencia de la fuerza, ya que basta ver la violencia en nuestras familias, escuelas, barrios y en toda la historia de Chile, es un lema que expresa lo que somos y sus consecuencias son testimoniadas por cicatrices y heridas en este largo y angosto territorio.

Evidentemente necesitamos a muchas y muchos patriotas para construir la nación, es decir, personas capaces de labrar la paz desde la justicia, que la testimonien en sus vidas, con sus actos, decisiones y compromisos.

Esas personas, generalmente anónimas, apasionadas y esperanzadas, que se esfuerzan y pagan los impuestos, son las que finalmente dan existencia a la nación, trabajando incansablemente por un país mejor, más humano y respetuoso, con un auténtico desarrollo. Son individuos que han superado el narcisismo y han evolucionado hacia una conciencia social mayor y que vinculan estrechamente libertad y justicia. Estas y estos patriotas son quienes nos urgen en Chile.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *