Allanamiento agitado: Faltando una semana para el juicio, Mélenchon elige la estrategia de la confrontación

En octubre de 2018, unos 15 allanamientos apuntaron a la sede del Partido de Izquierda, la de LFI y la casa de Jean-Luc Mélenchon. Se llevaron a cabo como parte de dos investigaciones preliminares abiertas por la Fiscalía de París.

Se abre una semana decisiva para La France Insoumise (LFI). 19-20 de septiembre se llevará a cabo en el Tribunal Correccional de Bobigny, el juicio sobre el allanamiento dentro de la sede del movimiento, que hace casi un año. Jean-Luc Mélenchon y cinco de sus prójimos – entre ellos los parlamentarios Alexis Corbiére, Bastién Lachaud y Manuel Bompard – comparecerán por actos de intimidación a la autoridad judicial, rebelión y provocación.


En octubre de 2018, unos 15 allanamientos apuntaron a la sede del Partido de Izquierda, la de LFI y la casa de Jean-Luc Mélenchon. Se llevaron a cabo como parte de dos investigaciones preliminares abiertas por la Fiscalía de París. El primero se refiere al empleo de asistentes parlamentarios europeos. El otro sigue a un señalamiento del presidente de la Comisión Nacional de Cuentas de Campaña y Financiamiento Político (CNCCFP) en relación con aquellas de las elecciones presidenciales de 2017, bajo sospecha de irregularidades.

Los “insumisos”, con el Sr. Mélenchon a la cabeza, están convencidos de que se enfrentan a un «juicio político». Y de ninguna manera sería cuestión, para ellos, esperar hasta que estén en la corte para contratacar. «Se trata de condenarme. No estamos convocados a un juicio, sino a una condena pública. Y Nicole Belloubet [la Ministra de Justicia] es responsable de asegurar el espectáculo”, dijo el líder de la LFI en una conferencia de prensa el jueves después de mediodía, donde se exaltó muchas veces. “No tengo miedo. Ni a las campañas de prensa ni a los juicios, ni a los magistrados. Pueden meterme en la cárcel, no tengo miedo.» Resume su estado de ánimo de la siguiente manera: «Yo no le creo a nadie. No confío en la justicia.» 

Una lógica que lo llevó a tomar el lado de Richard Ferrand, presidente de la Asamblea Nacional, acusado de presunta toma ilegal de interés en el caso de las Mutuales de Bretaña: «Tal vez el Sr. Richard Ferrand cayó en una trampa,» estimó.

Para el diputado de Bouches-du-Rhône, la situación francesa es comparable a lo que puede suceder en América del Sur: «Estos son los mismos métodos, las mismas mentiras, los mismos jueces manipulados políticamente, con los que se está atacando a los opositores.” El Sr. Mélenchon va incluso hasta el punto de evocar “La operación Cóndor”, que coordinó los asesinatos selectivos de opositores por las dictaduras de los Estados sudamericanos en la década de 1970.

Pues el Sr. Mélenchon decidió llevar la contradicción políticamente, antes del juicio, desenrollando un hilo rojo: el del “lawfare”, es decir, el uso de la justicia instrumentalizada por el poder contra los opositores. De esta manera, firmó una tribuna para «denunciar los juicios políticos”, publicada en el periódico Le Journal du Dimanche de septiembre, con las firmas de más de doscientas personalidades, incluyendo al expresidente brasileño Lula. 

Este último cumple, desde abril de 2018, una condena a ocho años y 10 meses de prisión por corrupción. Una condena que Lula y la izquierda denuncian, debido a las revelaciones sobre «un pacto existente entre los principales medios de comunicación, los fiscales y el juez» que estaba liderando la investigación, en connivencia con el antiguo jefe de Estado. El Sr. Mélenchon, que este verano recorrió América Latina (México, Argentina, Uruguay y Brasil) se reunió con Lula en prisión para discutir sus respectivas situaciones.

El enfoque es claro: demostrar que los «insumisos» podrían sufrir el mismo destino judicial al final de su juicio. «No me comparo con Lula. Él era presidente, yo no lo soy. Él está en prisión, yo no estoy allí aún.», dice el Sr. Mélenchon. Todo esto se aborda en el libro que el senador socialista publicará el mismo día del juicio, por la editorial Plon. Titulado “Et ainsi de suite, un procès politique en France” (“Y así sucesivamente, un juicio político en Francia”), la obra volvería sobre los pasos de este viaje y las lecciones que el diputado extrae de ellos. 

En esta guerra de cara «al poder», todas las victorias son buenas para los mélenchonistas. Y están convencidos de que han obtenido una importante el miércoles, con el lanzamiento de todas las tomas de video que el programa televisado “Quotidien” de TMC, había filmado durante los allanamientos de 2018. Hasta ahora, el público sólo conocía las imágenes donde se ve al Sr. Mélenchon exaltándose, gritando «¡La república soy yo!”, frente a un policía imperturbable.

Todas las grabaciones difundidas por Internet muestran una realidad más compleja, donde el Sr. Mélenchon alterna nerviosismo y vuelta a la calma, y donde dice que no se opone al allanamiento. «Finalmente hemos recuperado estas imágenes que le estábamos pidiendo al fiscal durante dos meses y que se negó a transmitirnos, aprecia el Dr. Mathieu Davy, abogado del líder insumiso. Vamos a comprender mejor, al verlas, las razones de esta negativa, pues las imágenes muestran, en varias ocasiones, la voluntad de Jean-Luc Mélenchon para pedir que el allanamiento continúe, y para intercambiar con calma con las fuerzas de orden, una vez introducido, lo que era su derecho más estricto.»

Queda una pregunta clave: ¿qué consecuencias traerá la estrategia de confrontación política, fuera del tribunal, por el Sr. Mélenchon? Este último y los otros acusados están en una cuerda floja, difícil de sostener. Al culpar a la justicia de estar manipulada, corren el riesgo de endurecer a los magistrados. Pero, si condena hay, esto validaría su razonamiento respaldado por la doctrina de «lawfare». Por otro lado, la clemencia del tribunal desinflaría este argumento, vaciándolo de su sustancia.

Los ejecutivos insumisos lo aseguran en privado: la actitud será diferente en la sala del tribunal, donde el tono debe ser más medido. La defensa debe centrarse sobre la ley y «las muchas irregularidades en los allanamientos”, según el Dr. Davy. Éste desea ser claro: «Voy a demostrar que no hubo rebelión, y desmontar uno por uno todos los delitos menores que son reprochados. Y al final, todo se derrumba por el hecho del allanamiento irregular. Tendremos que estar muy vigilantes ante la instrumentalización judicial del juez por parte de la Fiscalía.»

Pues la defensa del Sr. Mélenchon cree contar con una serie ases en la manga. «El principio del allanamiento es legal, pero fue gravemente irregular. Hubo una treintena de errores, de casos de mal funcionamiento, de faltas, incluso, de mentiras», abunda el Dr. Davy. Denuncia un «allanamiento que fue provocado precipitadamente, con un dispositivo considerable, es decir, «un centenar de personal movilizado, con once puntos para allanar… Esto sólo puede justificarse si existe el riesgo de desaparición de pruebas o de filtraciones, lo cual es totalmente aberrante en este caso.»

El abogado también señala que la presencia de periodistas durante un registro es una causa de nulidad, y «que la fiscalía lo sabía muy bien». Pero, sobre todo, que la ordenanza del Juez de las Libertades y de la Detención nunca fue vertida en el expediente: «Y con razón, pues las medidas no cesaron de ir evolucionando durante la mañana sin que nadie supiera cuáles eran las órdenes.  Ahora, la rebelión es una resistencia violenta a una orden determinada. Aquí fue lo contrario, una acumulación de órdenes y contraórdenes.»

Lo que está en juego en este juicio es enorme para los «insumisos», que temen que se imponga una sentencia de inelegibilidad contra su líder. Lo que podría, potencialmente, impedirle ser de nuevo candidato presidencial en 2022. Son conscientes de esto: es su supervivencia política lo que está en juego. 


Brasil-Francia: colusión entre magistrados.

El fiscal Christophe Perruaux, que ordenó los allanamientos en la sede de France Insoumise, en las casas de Jean-Luc Mélenchon y otros de nuestros miembros, fue a Brasil para un «intercambio de buenas prácticas» con el nuevo ministro de Justicia de Jair Bolsonaro, el juez Moro, el mismo hombre que había condenado y encarcelado a Lula.

Mientras cierta prensa se enfurece, tratando de hacer creer que las declaraciones de Jean-Luc Mélenchon serían muy exageradas y cercanas al frenesí, o incluso a la persecución, se saca a la luz que los hechos son muy reales y que el pensamiento único de los Estados Unidos en la toma de rehenes de la policía y el sistema de justicia para establecer juicios políticos contra cualquiera que se oponga al modelo neoliberal, no es, ni un delirio, ni una fábula.

No es una construcción mental. El lawfare es la dura realidad de hoy.





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