Cientista Fernando Duque: “El modelo de mercado está totalmente liquidado. Ningún neoliberal tiene posibilidades de ganar en ninguna parte”

La revista estadounidense Foreign Affairs dedica la portada de su última edición a varios gobernantes de diferentes latitudes que destacan por su carácter autoritario y débil democracia.

En la portada vemos a Putin, Erdogan, Víktor Orban, Duterte y Xi Jinping, todos, según los diversos artículos de la centenaria publicación, gobernantes y conductores de proceso políticos de largo plazo con intensos rasgos nacionalistas. Un fenómeno que se extiende con fuerza por otras latitudes y se aleja del modelo político desarrollado por occidente hoy en franca retirada por sus altos niveles de corrupción.

El profesor Fernando Duque, cientista político y experto en política estadounidense, afirma que la gran debacle que sufre la gobernanza política hoy en día es causa del modelo liberal democrático en su fase neoliberal. El proceso de desregulación, de privatizaciones, de reducción de los aparatos públicos desde la era Reagan y Thatcher hacia finales del siglo pasado está tocando a su fin por sus altos niveles de corrupción.

Fernando Duque en diversas entrevistas previó con decisión el triunfo de Trump en Estados Unidos, país en el que vivió por unos 40 años, y el de Piñera en Chile. Hace unos meses ha pronosticado una crisis económica  cuyas proporciones posiblemente serán las mayores en el último siglo, en tanto en esta conversación asegura la caída de Trump y el auge de corrientes de inspiración estatista en Estados Unidos.

¿Por qué motivo es el modelo democrático liberal el que ha causado la debacle política y económica en la que estamos?

Porque sus autores, que fueron Milton Friedman, entre otros, pensaron que el neoliberalismo era la solución y rescataron el liberalismo del siglo XIX modernizándolo. Ellos pensaron que la ética de los empresarios era parecida a la ética que veía Max Weber en su famoso libro Etica protestante y espíritu del capitalismo. Una ética que lleva al emprendedor a pensar no solo en su propio interés sino en el interés de la mayoría de la comunidad. Ese es también el príncipe bueno de Maquiavelo. Ellos pensaron que esa ética de trabajar duro, de ahorrar, de invertir, iba a florecer en un mundo que iba a permitir también el pluralismo y la libertad democrática.

Esa ética desgraciadamente no se produjo. Más bien se produjo lo que pronosticaba Maquiavelo. La corrupción es imparable e imposible de detener. Y la única solución es un proceso clásico de reemplazo en los tipos de gobiernos, que va durante largos ciclos desde la monarquía a democracia. Según Maquiavelo, estaríamos hoy en un momento de democracias corruptas. Y la única solución a esto es que surja un príncipe redentor, que se corromperá posteriormente para reiniciar el ciclo de gobiernos. El modelo chino, bajo la mirada de un Maquiavelo, es la de un príncipe redentor. Xi Jinping es el primer jefe de estado que hace mención y se inclina ante Mao Tse Tung. En la revista Foreign Affairs de este mes hay varios artículos que enfatizan este punto. La idea de Mao es la construcción de una sociedad justa para todos.

Este nuevo príncipe redentor no solo ocupa al Estado como motor del desarrollo. Usa al estado y al sector privado, en tanto al sector privado se le permite todo menos meterse en política. El modelo de Xi Jinping es Mao. Y ahora podemos extender esto a Putin, que está haciendo lo mismo. La crisis tras el colapso de la URSS llevó a  un capitalismo extremadamente corrupto, proceso que resuelve la reacción autoritaria de Putin, que lleva décadas en el poder. Estos son príncipes redentores que piensan en la comunidad.

China celebró los 70 años de la República Popular y marca un momento de consolidación de su modelo. ¿Cómo definiría este modelo?

Estos modelos actuales no son imperialistas. Son profundamente nacionalistas. Esa es la diferencia de Xi Jinping con Mao o de Putin con Stalin. Esos otros querían, a la fuerza, hacer socialista a todo Europa o Asia. Se dan cuenta que no tienen la fuerza de llevar adelante un proyecto de esta naturaleza y mejor es concentrarse en sus propios países y transformarse en súper potencias económicas.

¿Y la ruta de la seda de Xi Jinping?

Hay quienes denuncian que estos proyectos implican un tipo de imperialismo económico. Puertos, súper carreteras, líneas férreas, forman parte de una infraestructura para el desarrollo económico que finalmente favorece a China. Si otro país se beneficia de estas obras, ello significa que debe también estar de su lado, que es al fin de cuentas una tendencia imperialista.

Ante estos proyectos y los 70 años de la República China, ¿qué se puede decir de Estados Unidos?

La crisis de Estados Unidos es evidente. Milton Friedman se equivocó, él creía que los empresarios era menos corruptos de lo que son y el neoliberalismo en vez de desarrollar la riqueza de todos lo que ha hecho es concentrarla en las manos de unos súper ricos. Eso es un escándalo general. En la década de los 60 en Estados Unidos el empresario no ganaba más que veinte veces que el más humilde de sus trabajadores. Ahora ganan como mil o dos mil veces más. Los creadores del neoliberalismo se equivocaron rotundamente. Ellos creían que el neoliberalismo iba a ser tan ético como decía Max Weber.

Ante esta situación escandalosa, en Estados Unidos ha surgido una corriente alternativa con raíces socialistas, como Elizabeth Warren, Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez y otros.

Aquí está la idea del New Deal de Roosevelt más energía verde que pare el calentamiento global. Es lo mismo que hizo Roosevelt para salir de la gran crisis de la depresión de 1929 más esta preocupación por el medio ambiente.

¿Y Trump?

Está jodido. No le van a hacer un impeachment pero estará en plena agenda durante la campaña.

Has hablado mucho sobre la próxima crisis económica. En estas semanas las señales oscuras son menos intensas. ¿Qué pasa?

La crisis económica va a ser terrible porque ya empezó. Si tú le pones trabas al comercio qué vas a hacer con esa producción. Es el comienzo de un proceso cíclico de depresión económica gigantesca. De eso se va a encargar Trump: crear una crisis gigantesca en Asia aunque le traiga problemas a Estados Unidos.

Pero esa estrategia contra China lo compromete

Por supuesto. No se da cuenta que despertó a un monstruo que se lo va a comer.

El monstruo de la recesión económica

Todos los consumidores lo culparán a él y perderá las elecciones. ¿Quién ganará? Unos de estos izquierdistas. A menos que los maten

¿Existe la posibilidad de hacer un programa de tipo estatista de Estados Unidos?

Nunca se sabe. Pero Roosevelt lo hizo para sacar al país de una depresión bestial. Ahora está el riesgo de una catástrofe por el cambio climático que requiere, también, inversión pública. Una tremenda inversión estatal y privada.

Esto significa que el modelo de mercado tiene sus días contados.

Está total y absolutamente liquidado. Ningún neoliberal tiene posibilidades de ganar en ninguna parte. Eso explica las crisis en latinoamérica, en Europa, en Asia, en todas partes.




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