La oligarquía política Chilena y la ley del hierro

Los partidos políticos son  organizaciones de las cuales nace la dominación de los elegidos sobre los votantes, los mandatos sobre los mandatados, los delegados sobre quienes los delega. —Quien dice organización, dice oligarquía—

La oligarquía de la clase política chilena me recuerda  la famosa ley del hierro de Robert Michels [ R. Michels, Sociología de los Partidos Políticos, 1911]. La  obra de éste sociólogo ítalo-alemán es un clásico de la sociología política y fue uno de los primeros en denunciar  el fenómeno partidista, es decir, el análisis de las relaciones de poder que emergen al interior de las organizaciones políticas.Concretamente, Robert Michels demuestra  la presencia de rasgos oligárquicos  en cualquier organización humana .

Así, la existencia de líderes es un rasgo inherente a todas las formas de vida social. Sin embargo, Michels preconiza que cualquier sistema de jefes  es incompatible con los postulados fundamentales de la democraciaEn la Centro izquierda y la Derecha chilena hay jefes—Inicialmente surgen de forma espontánea, y realizan sus funciones como jefes de forma accesoria y gratuita convirtiéndose con el tiempo en jefes  profesionales. Después, éstos se convierten en líderes estables e inamovibles. Según el autor, el fenómeno de la oligarquía es una transformación psicológica que sufren los líderes durante su vida. Por lo tanto, considera que los partidos políticos son  organizaciones de las cuales nace la dominación de los elegidos sobre los votantes, los mandatos sobre los mandatados, los delegados sobre quienes los delega. Quien dice organización, dice oligarquía

Para verificar  la dominación de los líderes dentro de los partidos políticos,  el autor se basa en muchos ejemplos europeos para apoyar su punto. El establecimiento de una burocracia, el control de la prensa partidista o incluso la lucha de poder al interior  de los propios partidos, la distancia gradual entre el líder y las masas que él representa.

Michels, se basa en un análisis sociológico de las direcciones de los partidos revolucionarios. Define los ideales típicos de los líderes en relación con sus orígenes sociales. El líder de la burguesía renuncia a su membresía de clase para participar en una lucha revolucionaria. Los líderes de origen burgués a menudo se imponen dentro del liderazgo de los partidos y fortalecen un poco más la oligarquía dentro de la organización. Por otro lado, la actividad militante también puede ser un factor de ascensión para los miembros de origen proletario. Los más activos o los más competentes son capaces de obtener un lugar dentro del aparato burocrático del partido. Estas trayectorias destacan las tendencias oligárquicas y confirman el desmantelamiento progresivo del ideal democrático.

El autor presenta las medidas preventivas que posiblemente pueden mitigar la oligarquización de los partidos. Por ejemplo, el establecimiento de  referéndums, primarias internas y el llamado a la renuncia moral de los viejos líderes. El análisis del autor va más allá del marco de los partidos políticos; lo extiende igualmente a las cooperativas y asambleas populares.Finalmente, Michels concluye que  la naturaleza conservadora de los partidos políticos y formula su famosa “ley de hierro de la oligarquía” como la marca genética de cualquier organización.

Entonces, denuncia que es difícil tener una democracia real fuera de las instituciones partidistas si éstas no son realmente democráticas. Su investigación revela las tendencias oligárquicas dentro de los partidos políticos que defienden y reivindican las estructuras de la democracia representativa. El autor denuncia las prácticas oligárquicas de los líderes de los partidos, muestra la distancia entre los ciudadanos comunes y estos líderes han profesionalizado la actividad política en los partidos para conquistar el poder político.

En la última parte de su obra, Michels, concluye que cualquier organización partidista representa un poder oligárquico con un discurso democrático. Mientras los candidatos sean elegidos, se encontrará con un poder casi ilimitado sobre las masas que lo elijen. Cualquier organización oligárquica es incompatible y ahoga el principio democrático fundamental. Estas conclusiones se extraen de su experiencia como activista en el Partido Socialista Alemán, y luego, por su trabajo de investigación en esta organización frente a los partidos socialistas en Italia y Francia. El autor  critica particularmente al PS alemán, acusándolo de propugnar la idea de la representación de los intereses de la gente, pero que en verdad, es solo una ilusiónEl proyecto de la Nueva Mayoría fue también una ilusión—

La derecha supo leer y aprovechar todos los errores del gobierno de la nueva mayoría, además,  orquestó desde el comienzo de la era bacheletista un bloqueo organizado basado en un relato que se fue profundizando e incluso con estereotipos sobre la contextura corporal de la presidenta  “ La gorda”… Simplemente- porque se les quitó el negocio de la educación, porque se les subieron los impuestos, porque se quiere una nueva Constitución democrática que garantice los derechos de todos y no los de unos pocos, etc-

Fue así,  como en las   elecciones presidenciales de 2017, fue  la Nueva Mayoría quien sufrió la rabia de la ciudadana. Sin embargo, los ganadores no deberían estar muy tranquilos — la abstención fue la gran ganadora, el 70 % del padrón electoral no votó por Piñera— De igual modo, considerar,  que la arena política Chilena ya no existen dos fuerzas políticas como antes, ahora  con el Frente Amplio son tres. Y además, Chile Vamos, es sin duda una coalición mucho más— corrupta y antidemocrática que la ex-concertacionista— La diferencia que ésta asume frontalmente sus rasgos,no tienen vergüenza en asumir  que son —conservadores, ultra-neoliberales y autoritarios—

Ahora bien,  el actual gobierno de Piñera es un desastre,  en las elecciones del 21 de nobiembre de 2021 correrán con la misma suerte de la Nueva Mayoría y los vientos de la savia nueva ayudan al Frente Amplio a derrotar a la derecha,  si éste no caen en las malas prácticas de los partidos políticos del establishment y liderado por un o una verdadera líder. A mi parecer Beatriz Sánchez no es una buena candidata, tiene  falencias en su retórica política, muy parecida a Michelle Bachelet, simpática, carismática pero no encarna realmente lo que necesita nuestro país un/a gran estadista 

En fin, Chile necesita un hombre o una mujer de Estado: para terminar con la Constitución de Pinochet; para  recuperar los recursos naturales como el agua, el litio el cobre; para terminar con las AFP; para hacer frente al desastre climático; para diseñar políticas públicas para  derrotar la desigualdad social; para tener una patria en donde la justicia social sea la tarea principal del Estado; y para tener una economía al servicio del país y no al servicio de unas pocas familias que concentran alrededor del 35% del PIB.  




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