“Violadores”: La acusación que pesa hoy sobre carabineros y militares

Desnudamientos, obligación de realizar sentadillas a detenidos desnudos, amenazas de violación, violación y tocaciones, son algunas de las vejaciones sexuales que manifestantes han denunciado.

Lo que la televisión no dice, lo grita la calle. Es en las paredes y en los carteles llevados a las marchas donde  la ciudadanía ha comenzado a denunciar las distintas formas en que el gobierno de Sebastián Piñera ha violado sistemáticamente los Derechos Humanos durante los 16 días de movilizaciones en contra de su administración.

Una de las acusaciones que más se repite contra carabineros y militares son las vejaciones sexuales atribuidas a los uniformados en el contexto de detenciones de manifestantes.

Solo el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) había presentado hasta el pasado 1 de noviembre un total de 5 querellas por torturas y tratos crueles con violencia sexual en contra de 6 víctimas. Las acciones, según explicó el organismo, se traducen en desnudamientos, obligación de realizar sentadillas a detenidos desnudos, amenazas de violación, tocaciones y un caso de violación. 

El INDH destaca en su informe el caso de violencia sexual contra el estudiante de Medicina de la Universidad Católica, Josué Maureira, quien fue detenido por personal de Carabineros. “Además de insultarle y golpearle reiteradamente por ser homosexual, le imputaron un delito de robo en lugar no habitado. En la Comisaría fue desnudado completamente, golpeado y abusado sexualmente por el personal de Carabineros, quienes introdujeron la luma o bastón de servicio en su cavidad anal. Producto de los golpes sufrió una fractura de nariz”, detalla el Instituto.

Junto con ese caso se menciona el de una mujer detenida al interior de un supermercado, junto con otras 50 personas. “Personal militar de la Escuela de Telecomunicaciones la inmovilizó con lazos de plástico, la pusieron boca al suelo sobre la basura y con el arma de servicio, la amenazaron con dispararle si se movía, para luego tocar su cuerpo con el fusil y amenazarla con penetrarla con el arma. Mientras esto ocurría, en presencia de otras mujeres, los funcionarios del Ejército se burlaban de ellas grabándolas, dejando registro audiovisual de lo ocurrido”, informó el INDH.




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