El Cosena debe ser la antesala de la renuncia a la presidencia: Piñera, no tienes escapatoria

Convocar al Consejo de Seguridad Nacional, organismo de evidente traza dictatorial, debe ser la antesala de la renuncia a la presidencia de la república. O la del suicidio.

Por lo menos es el caso absurdo del que quiere salir de un hoyo excavando en el sentido inverso. Las acciones desesperadas con que intenta escapar del atolladero que el mismo se ha procurado con un ahínco rayano en la tontera más perfecta, no van a tener otro efecto que emputecer aún más a la gente ya emputecida.

La agenda represiva intenta, aunque con medidas de apariencia inocente, reverdecer las funciones de la CNI y del Ministerio de Interior de la dictadura y su reguero de muerte y desolación.

Convocar al Consejo de Seguridad Nacional, organismo de evidente traza dictatorial, debe ser la antesala de la renuncia a la presidencia de la república. O la del suicidio.

La invocación a un organismo tan arcaico como inútil y tan perfectamente autoritario como obsoleto, es el último límite de un presidente cuya sordera es solo comparable con su analfabetismo social.

Piñera solo sabe desentrañar lo que Piñera dice.

Todo lo que se aparte del dominio de esa soberbia enfermante y del narcicismo propio de los que confunden riqueza con valor, no tiene traducción para un sujeto que ha hecho de la manipulación y el bluf las armas con las cuales se ha enriquecido. A cualquier costo.

Y que cree que esa condición de millonario, morbosa, innecesaria y estúpida, tiene alguna importancia desde el punto de vista de las cosas que hacen crecer y ser mejores. Jamás un millonario ha aportado a mejorar el mundo en que vivimos. Al contrario, son los responsables del riesgo de la extinción humana.

Al planeta tierra no le va a pasar nada. Ha sabido soportar desastres peores que un puñado de imbéciles ricos. Es la vida en ella la que va a morir.

Acorralado en su laberinto de analfabetismo social, Piñera le ha preguntado al espejo de Piñera y Piñera, solícito, le ha contestado: No tienes escapatoria.

En algunos círculos del poder se dice que Sebastián Piñera habría sacado a toda su familia del país. ¿Esa es la confianza que se tiene este aprendiz de tirano?

Estará redactando su renuncia, obviamente pensando en la Patria, para adelantarse al nulo efecto que va a tener su invocación a esa rémora pinochetista del Consejo de Seguridad, que, ya se vio, no sirvió de nada.

La sola presencia de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, instituciones ampliamente desacreditadas por numerosos casos de estafas, robos, coimas, exacciones, apropiación indebida de abultas cifras de gastos reservados y un sinnúmero de casos de probada corrupción de altos oficiales, incluidos su comandantes en jefe, le quitan toda  credencial de respeto.

Las Fuerzas Armadas ya hacen lo que se les da la gana por la manga ancha que le entrega Piñera y no van a jugar un rol de importancia en la solución de la crisis política que enfrenta el modelo, que no sea volver a masacrar al pueblo.

Una cosa es que no lo digan, pero sí lo saben: cualquier solución de verdad, que no sea la matanza, pasa por un grado importante de rendición. Saben que, como en el cuento, una pequeña perforación en el dique neoliberal, equivale a la debacle en un tiempo vecino.

Piñera intenta ganar tiempo, pero en política eso es algo que no se improvisa: se gana antes de ser necesario.

Superado el escollo inútil del Consejo de Seguridad Nacional, a Sebastián Piñera, el más inepto de los presidentes, no le queda otra que seguir redactando en tonos del más alto patriotismo, su renuncia.

Mientras tanto, el pueblo tiene la palabra,

 permitid que os hable por última vez.”, dijo  Bernardo O’Higgins en su abdicación.




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