Democracia directa: una Constitución redactada por un dispositivo ciudadano

Quienes rechazan un dispositivo democrático como la asamblea constituyente es porque no están dispuestos a renunciar a sus privilegios que les otorga la política actual con sueldos que son los más altos a nivel mundial, con un desvergonzado nepotismo en el congreso y con políticos coludidos con el mundo empresarial.

Los chalecos amarillos llevan casi un año marchando todos los sábados. Francia, en noviembre y diciembre del año 2018 vivió una de las revueltas más importantes  después de mayo 68. Recuerdo bien, que el 1 diciembre fue la jornada más violenta del movimiento, con el presidente en una cumbre internacional en Argentina, mientras que  el arco del triunfo era un campo de batalla entre los manifestantes y la policía. La policía fue sobrepasada, Macron volvió inmediatamente a París, a su llegada el domingo 2  de diciembre fue a visitar directamente el simbólico monumento y sus alrededores. 

Por mi parte había leído sobre las manifestaciones anteriores, pero no me había interesado  mayormente en el movimiento y sus reivindicaciones. El día después de los incidentes en el arco del triunfo  fui a sacar fotos de los destrozos, de los autos quemados y a sorpresa mía, pude ver frente a mi al presidente galo entrando a un café después de haber constatado in situ la furia de los manifestantes. 


A título personal,  lo que más me impresionó no fue haber visto a 3  metros al presidente de Francia ni los destrozos, sino que el rayado en el arco del triunfo con la consigna “ Los chalecos amarillos triunfarán” junto a un famoso improperio dejado por el infaltable Chileno “El cuatro letras para Macron”  

Así, una de las reivindicaciones principales de los chalecos amarillos sigue siendo el RIC ( referéndum de iniciativa ciudadana) con el objeto de participar directamente en la política de la nación más politizada del mundo, es decir, derogar leyes que atenten contra el interés general de la ciudadanía y revocar los mandatos de políticos que no cumplan sus promesas o cometan actos de corrupción. 

Ahora bien, en paralelo de las manifestaciones en Chile vemos que en otros lugares del mundo hay también masivas manifestaciones que exigen una  democracia real: Argelia, Líbano y Hong kong. De acuerdo a la opinión de reconocidos especialistas a nivel global, la democracia representativa vive hoy una profunda crisis de legitimidad. Una gran cantidad de políticos llamados por el prestigioso sociólogo francés Pierre Bourdieu —Profesionales de la política— no nos representan.

Para muchos sociólogos los primeros síntomas de la debacle comenzaron con la gran manifestación de   la famosa puerta del Sol de Madrid el 15 de mayo del 2011. Los movimientos sociales españoles, hicieron el llamado para manifestarse contra los abusos del poder inhumano de las finanzas poniendo a puertas afueras a todas las familias que estaban atrasadas con sus hipotecas y que condenó al desempleo al 50% de los jóvenes españoles.

La verdad, que la sociedad occidental vive hace 200 años en un mito: en el régimen electoral como símbolo de democracia. Sin embargo, las democracias contemporáneas tienen su origen en una forma de gobierno en la cual sus fundadores se  opusieron a la verdadera democracia «[Bernard Manin]. Los fundadores de los gobiernos representativos, a fines del siglo 18, durante la revolución francesa y norteamericana asociaban la democracia— gobierno para y por el pueblo—al caos, a la violencia y a la tiranía de los pobres.

 Pero, según Elisa Lewis y Romain Slitine, detrás de los argumentos de orden práctico, la decisión de delegar la soberanía popular en algunos representantes elegidos por intermedio de una elección electoral fue fundamentalmente política. En realidad, la revolución democrática de a fines del siglo 18, fue reemplazar a unaAristocracia hereditaria por una Aristocracia elegida— 

En consecuencia, la velocidad de la revolución digital está empoderando a las personas contra las oligarquías y contra la destrucción de nuestro planeta. En momentos de crisis como la que está viviendo Chile,  los manifestantes buscan información fidedigna para leer en internet, rechazan la televisión, escuchan, debaten en las redes sociales y organizan cabildos.

Los consumidores que fueron adoctrinados postdictadura para la sociedad del consumo salieron de la ilusión neoliberal para convertirse en verdaderos ciudadanos exigiendo la demanda más política que puede hacer un ciudadano competente ante  una crisis institucional y del modelo— una Asamblea Constituyente para una Nueva Constitución— 

El tejido social Chileno fue  destruido por el individualismo, por el consumo y las promesas del modelo. No obstante,  se viene rearticulando desde el 2006 con la revolución pingüina, se reactiva nuevamente el 2011 por los estudiantes universitarios y se consolida con la actual —revolución de octubre 2019— 

Chile despertó, está exigiendo  democracia directa para hacer su propia carta constitucional, quitarle la política a una oligarquía que se la apropió en su mayoría para sus intereses y para servirle a ese 1% que acumula el 26% del PIB nacional. Pero, no debemos meterlos a todos en el mismo saco, hay excepciones, por lo pronto,  podemos identificar los parlamentarios que se oponen a una asamblea constituyente o a un dispositivo participativo.

Quienes rechazan un dispositivo democrático como la asamblea constituyente es porque simplemente no están dispuestos a renunciar a sus privilegios que les otorga la política actual con sueldos que son los más altos a nivel mundial, con un desvergonzado nepotismo en el congreso y con políticos coludidos con el mundo empresarial.  

En conclusión, el anuncio del gobierno para un congreso constituyente para una nueva Constitución es inválido si no hay una participación ciudadana vinculante.



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