El daño del duopolio en su soledad (Las piedras en el camino a la segunda república)

Clarita claridad sobre qué es lo que no se puso sobre la mesa de negociación cuando el acuerdo se hizo una ganancia táctica absoluta, para un gobierno que se jugaba estratégicamente una semana, con su líder al borde de la dimisión.

Esta es la luz que destella desde la declaración de UNIDAD SOCIAL, que reúne a más de doscientas organizaciones de muy diversos sectores que señalan -entre otras cosas- que rechazan el “acuerdo por la paz y nueva constitución”, refiriéndose a él como: Este acuerdo de madrugada entre partidos políticos, sin la participación y legitimidad de quienes hemos participado en las movilizaciones, fue construido mientras literalmente se reprimía y violaba sistemáticamente los Derechos Humanos, se hizo entre cuatro paredes y a espaldas de las organizaciones sociales”.

Agregan que rechazan el quorum elevado de 2/3, la exclusión de menores de 18 años, la no participación plurinacional y la falta de paridad de género. Además, contempla mecanismos de representación y elección funcional a los partidos políticos que han sido responsables de la actual crisis, dando a entender que el objetivo de la ciudadanía y los trabajadores movilizados es avanzar irrenunciablemente hacia una Asamblea Constituyente plurinacional y paritaria.

La declaración antes señalada nace en el contexto de una creciente conciencia ciudadana de que el pueblo ya se ha manifestado en un evidente plebiscito de facto y que la misma voz ha cruzado las movilizaciones sociales más grandes de la historia de Chile. La Asamblea Constituyente es el mandato soberano del pueblo. Ello implica que la decisión del contubernio político de consultar a la ciudadanía por lo que ya ha expresado claramente, se constituye en una maniobra de desconocimiento de su soberanía y un intento de relativizar desde intereses sectoriales y minoritarios, lo que el pueblo en su conjunto ya ha expresado.

Felipe Kast, por su parte, desde su lógica construida, ya sabemos dónde, afirma con total sentido que en los procesos de negociación del “acuerdo de paz”, la UDI fue el partido más generoso. Por supuesto que sí. La UDI es el sector que se encuentra en mayor riesgo estratégico, en tanto su discurso representa uno de los mayores antagonismos, propulsivos de la reacción ciudadana.

EL GOBIERNO SE JUGABA LA VIDA CON UN ACUERDO URGENTE:

El pésimo manejo del gobierno de “Chile Vamos” se hace evidente desde el momento en que asume el poder ejecutivo. Su torpeza remata en la más absoluta negligencia política para solventar y administrar la crisis expresada en el estallido de la indignación ciudadana, el 14 de octubre recién pasado. La escalada de la estupidez administrativa del ejecutivo ante el inesperado de descontento activo de la sociedad, se traduce en la equivalente respuesta de una espiral creciente de las manifestaciones ciudadanas, las que se desbordan hacia hechos aislados de violencia callejera espontánea.

En este escenario, el poder estatal -en manos de la derecha- decide usar las acostumbradas tácticas disuasivas anti-motines, para disolver focos de conflicto. Su herencia cognitiva y emocional le vincula a las prácticas violentas acreditadas en la historia de Chile y el mundo. Extasiados en sus remembranzas dictatoriales, emplean una estrategia de magnificación de desmanes, que posteriormente ponen en evidencia ante indiscutibles testigos y registros audiovisuales. Crean graves y sincronizados atentados en contra de la propiedad privada e instalaciones públicas.

Pero ni la “plata”, ni el poder, hacen la inteligencia. El resultado en la ciudadanía no fue la condena a las movilizaciones en una sola voz, como pretendieron a través de la manipulación mediática. Fue: “¡Oh! Tenemos una capacidad impensada: nuestra indignación ha provocado todo esto. Debemos manifestarla a cabalidad: ¡todos a la calle!”. Y así fue como la materia gris de palacio pensó: ¡bien! Ahora le ponemos el “estado de emergencia”.

Pero el cordón detonante ya había llegado a destino: llegó a una ciudadanía por largo tiempo maltratada al límite, que concentraba una impensada potencia explosiva. Se desbordan las movilizaciones crecen las fuerzas en la lucha callejera y crecen las demandas.

Me pregunto si los amenazaron a puerta cerrada con un golpe de estado ¿fue eso? Porque si fue eso, no es excusa: no tienen derecho a negociar a puerta cerrada la decisión soberana de un pueblo.

La materia gris de palacio palideció…ya ni sangre les llegó al cerebro. Vimos un tiranuelo tembleque en la televisión, tartamudeando en un colapso neuronal evidente. Cae su consorte. En fútbol diríamos que fue abatido su último hombre. Nada de lo que quieren disolver se disuelve. Se les viene el paro nacional.  Se unen los gremios, los sindicatos, los pobladores, los estudiantes: algo muy parecido a una noche infinita de tormenta, sin techo, en piso de tierra; sin nada.

Las FFAA (sin comernos el caramelo de que están con el pueblo) ya no están en obediencia incondicional al presidente: colocan sus condiciones y declaran, con independencia de la verticalidad del mando constitucionalmente establecido, más que una posición en abierto desacato.

El siniestro plan del empresario imputado por el robo al Banco de Talca, ahora tirado a presidente, era más represión, pero no tuvo apoyo.

Nadie lo acepta ya como presidente, y menos que siga sacando las castañas con la mano del gato. Solo le queda un puñado de los incondicionales de siempre: sus dos brazos cortos sólo se extienden en su asesor derecho, su asesor izquierdo y su brazo de confianza encapuchado, que no es otro que su primo Andrés, que se entrenó más en política que en administración de empresa, pero en esa política que sólo puede hacer el chaperón de un tirano…la que aprendió con banda sonora de metralletas, asesinatos y torturas junto a su alter ego, Augusto Pinochet Ugarte y que hoy les ha cavado sus tumbas, a la espera de solitarios cajones de pino.

Previo a la madrugada del “acuerdo por la paz” Piñera y sus boys no verían la luz del amanecer por ningún horizonte propio.

Piñera y su gobierno de Chile Vamos estaban virtualmente en un ‘mate ahogado’, al decir de los ajedrecistas. Pero no estaban ahogados por los jugadores de contraparte del partido a puerta cerrada. El ‘mate ahogado’ lo estaba dando el pueblo movilizado en la calle; los peones, los ‘patipelaos’, los alienígenas estábamos ganando la partida.

En política hay muchos dichos de los ajedrecistas que pueden resultar cómodos y ello tal vez hace que muchos políticos estén convencidos de que juegan una partida de ajedrez y así, víctimas de un autoaislamiento progresivo, construyeron un abismo entre sus conciencias y la realidad colectiva. Puede ser o puede no ser, pero lo que vale, es que se representan a sí mismos y a su patota, porque solo utilizan una máscara de falsa representación popular.

DILAPIDADORES DEL PODER CONQUISTADO EN LA CALLE

Quiero decir que sin perjuicio de la importancia de cambiar la Constitución, hemos vivido 40 años con la Carta Fundamental heredada por la dictadura, llena de trabas estructurales que determinan nuestro sufrimiento y el dolor de la mayoría nacional. Pero ello, lejos de matar los anhelos populares y aniquilar las fuerzas en todo su ancho social, ha conducido a la explosión solar de las conciencias, que de pronto hicieron la esperada sinapsis. Es que la sociedad, precisamente, se alimenta de toda la diversidad virulenta y bacteriológica que su cuerpo orgánico contiene y siempre crece sobre sí misma.

¿Con qué derecho negocian con tanta torpeza y dilapidan el capital del pueblo en marcha? ¿Qué hicieron con nuestros muertos en el camino, con nuestros niños torturados, con nuestra juventud que dio sus ojos por su patria, con nuestras mujeres violadas, con lo pobladores quemados en las hogueras del montaje criminal?

Cada uno de nosotros sigue reaccionando como un cuerpo vivo y creativo frente a las condiciones de sobrevivencia que de algún modo nos congrega en el tiempo. Cuando muchos pensaban que todo estaba perdido, se articulan todas las fuerzas del pueblo y convergen en el camino de siempre, porque todo sigue tal cual: las relaciones sociales que sostienen la dinámica de los conglomerados humanos, siguen siendo las mismas y determinan las contradicciones que han movido miles de años de historia. En contra de Fukuyama: la historia no ha muerto y las clases siguen siendo el motor de su constante transformación.

Haciendo una salvedad de los que se restaron a usar los pantalones en los tobillos, aquellos que se entusiasmaron como niños inexpertos, o como oportunistas tal vez, o como políticos sin talento, encaramados por accidente del destino en sus sillones de cuero, con desparpajo se encierran a negociar como ludópatas con los bolsillos llenos, para derrochar el ‘capital’ que los puso en dicha instancia. La negligencia ahora no es la de la contraparte, ahora es de ustedes; es de los que se las dan de representantes del pueblo. Esta negligencia, desde este lado de la vereda, es y será imperdonable.

¿Qué fueron capaces de hacer, aprendices de sátrapas subvencionados? ¿Qué más aparte del “acuerdo por la paz” que tuvo como mayor logro regalarle un tanque de oxígeno a un gobierno en la UCI y que se encargó de violar los DDHH en total impunidad?

¿Con qué derecho negocian con tanta torpeza y dilapidan el capital del pueblo en marcha? ¿Qué hicieron con nuestros muertos en el camino, con nuestros niños torturados, con nuestra juventud que dio sus ojos por su patria, con nuestras mujeres violadas, con lo pobladores quemados en las hogueras del montaje criminal? ¿Qué hicieron con NUESTRO MATE AHOGADO del cual ustedes NO SON PARTE, porque son solo una tropa de subidos por el chorro, que tal vez no han robado un banco, pero pretenden quedarse con los créditos de un combate que no han dado? ¿Acaso se imaginan desde sus pequeñas y abyectas vanidades, como segundos Padres de la Patria? ¿Son ustedes los que resetearán las bases políticas para fundar otro fraude de doscientos años?

Nunca el pueblo en la calle logró antes tener de rodillas a sus históricos opresores, en el borde de la hecatombe total. ¿Qué fueron capaces de hacer, aprendices de sátrapas subvencionados? ¿Qué más aparte del “acuerdo por la paz” que tuvo como mayor logro regalarle un tanque de oxígeno a un gobierno en la UCI y que se encargó de violar los DDHH en total impunidad? ¿Su acuerdo de plebiscito bajo las cómodas condiciones, en económicas cuotas? ¿Qué se creen? ¿Han conformado el retail del negocio de los intereses del pueblo, recogido en una subasta de barricadas?

Me pregunto si los amenazaron a puerta cerrada con un golpe de estado ¿fue eso? Porque si fue eso, no es excusa: no tienen derecho a negociar a puerta cerrada la decisión soberana de un pueblo. Ese es un asunto que deben medir quienes están donde las papas queman; quienes han jugado esta partida y no los que con todas las regalías de la complicidad, han tomado palco mirando cómo un pueblo tiene que entrar a la arena de la historia para enfrentarse a las bestias de la avaricia. ¿Dónde estuvo la presencia y la consulta al pueblo movilizado? ¿Dónde estuvieron representadas las demandas del movimiento ciudadano a fin de profundizar las conquistas y condicionar los términos frente a un adversario colgando de un precipicio? ¿Acaso no negociaron desde sus intereses personales, pretendiendo vender la imagen de un protagonismo de ángeles de la guarda, que solo guardan el pánico de ustedes mismos, de qué sé yo y de no sé qué?

Tota la razón para Unidad Social. Toda la razón para quienes no se prestaron para hacer uso ilegítimo del capital de la lucha de los ciudadanos. Toda la razón.

Con total independencia de que haya que asumir el escenario que vuestras traiciones o torpezas imponen hoy como condición y sin menospreciar que a lo menos volvieron con pan del supermercado, no nos olvidaremos de ninguno de ustedes. Sus caras estarán frescas en la memoria, por demasiados años como para que no se hagan dependientes del diazepam.



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