Huelga General de 48 horas contra la desatada y brutal represión del gobierno

Lejos de la “normalización” que exige el gobierno, durante toda esta semana se han realizado movilizaciones en las principales ciudades del país.

Junto con el paro de los trabajadores del sector público, se han mantenido las manifestaciones, la represión y la resistencia. Este jueves hubo protestas y se vivió una dura represión especialmente en lugares como Antofagasta, Valparaíso y Concepción. En Antofagasta hay cientos de heridos con perdigones, pese a que supuestamente Carabineros habían suspendido su uso.

El gobierno no le ha dado tregua a la represión. La “paz” que firmaron los partidos del régimen en la cocina del Congreso, incluyendo al grueso del Frente Amplio, fue sólo una paz para el gobierno. Al día siguiente murió Abel Acuña en plena Plaza Italia, luego de que Fuerzas Especiales reprimiera a las brigadas de socorro y a los trabajadores del SAMU que intentaban reanimarlo.

Casos aberrantes de represión siguen estallando. Hoy jueves miles de jóvenes se concentraron en las afueras del Mall de Quilicura y se enfrentaron con la policía, respondiendo a múltiples denuncias de que el lugar funcionó como un centro clandestino de torturas de la PDI.

¡Si el gobierno no da tregua, nosotros tampoco podemos dársela! Porque como demuestran estos días, cualquier respiro para Piñera, rápidamente hace que la derecha se envalentone y vaya por más. Así lo demuestran los dichos de Andrés Allamand, poniendo en cuestión su propio acuerdo. Así lo demuestran los senadores, que quieren darle un miserable y humillante aumento de pensiones a los jubilados.

Hablan hipócritamente de “paz y acuerdos”, pero lo que queda claro es que harán de todo para evitar que nuestros jubilados tengan pensiones dignas, que haya salud, educación y transporte público y de calidad, porque defienden con uñas y dientes sus privilegios a punta de represión y trampas. Hablan de Derechos Humanos, pero “rechazan categóricamente” el informe de Anmistía Internacional que sólo dijo lo que todos sabemos: que Carabineros y el Ejército han reprimido “con la Intención de dañar y castigar a manifestantes”. Hablan de democracia, pero impulsan una descarada persecución política, como la que vive hoy Dauno Totoro que fue querellado por la Ley de Seguridad Interior del Estado por decir lo que millones gritamos en las calles: que se vaya Piñera.

¡Es urgente que las principales organizaciones sindicales de la Mesa de Unidad Social convoquen a una huelga general de 48 horas y un plan de lucha para darle continuidad! Unidad Social rechazó el “Acuerdo por la paz y una nueva Constitución”, pero luego de la gran huelga general del martes 12 que dejó a Piñera en el aire, no convocaron a nuevas medidas nacionales para profundizar ese camino. Hay que seguir el camino que plantean los portuarios, de darle continuidad al paro por 48 horas.

El Partido Comunista, que tiene peso en sectores estratégicos de la clase trabajadora, no plantea ningún paso serio en este sentido. Aunque no firmó el “Acuerdo por la paz”, ya anunció que sus esfuerzos estarán en “perfeccionarlo” en el Congreso e impulsar movilizaciones, pero no para que se vaya Piñera, sino para presionar a los parlamentarios por un mejor acuerdo. La acusación constitucional a Piñera es un saludo a la bandera, porque se necesitan los votos de la derecha en el Senado. Un verdadero callejón sin salida.

Las resistencia y las protestas siguen, pero si los principales sectores de la clase trabajadora, concentrada en los puertos, en el transporte, en las minas, en la industria forestal, no imponen una verdadera huelga general, la represión golpeará más duro y los partidos del régimen tendrán el camino allanado para imponer un desvío institucional lleno de trampas, engaños e impunidad. Sólo una huelga general, indefinida y que pare la producción, permitirá que se vaya Piñera e imponer una Asamblea Constituyente realmente democrática, libre y soberana, y no la trampa de “Convención Constitucional”.

El Partido Comunista, que tiene peso en sectores estratégicos de la clase trabajadora, no plantea ningún paso serio en este sentido. Aunque no firmó el “Acuerdo por la paz”, ya anunció que sus esfuerzos estarán en “perfeccionarlo” en el Congreso e impulsar movilizaciones, pero no para que se vaya Piñera, sino para presionar a los parlamentarios por un mejor acuerdo. La acusación constitucional a Piñera es un saludo a la bandera, porque se necesitan los votos de la derecha en el Senado. Un verdadero callejón sin salida.

La fuerza está en los cientos de miles que siguen peleando. En todas y todos esos trabajadores que no están dispuestos a volver a aceptar las humillaciones de los empresarios, como lo demostraron los recolectores de basura, como los trabajadores del Metro que enfrentan ajustes y despidos. Está en las y los estudiantes secundarios que siguen impulsando tomas, universitarios y estudiantes de institutos profesionales movilizados. La fuerza está también en los trabajadores del sector público, que recibieron un portazo por parte del gobierno a sus demandas.

La fuerza está en las múltiples iniciativas de auto organización, como lo han demostrado trabajadores, pobladores, estudiantes y profesionales de Antofagasta con el Comité de Emergencia y Resguardo; o iniciativas como las brigadas de socorro, las coordinadoras, cordones y asambleas territoriales. Para preparar la huelga hay que multiplicar instancias como los comités de emergencia y resguardo y exigir que las principales organizaciones sindicales los impulsen con asambleas de base y delegados.



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