El capitalismo corrupto de América Latina ha caído en crisis terminal: Estos son los escenarios que se abren

Así para fines del año 2020, probablemente toda la región habrá creado las condiciones suficientes y necesarias para que se produzca una gran revolución parecida a la que atacó a América y Europa a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

En este breve trabajo se tratará de describir y explicar la actual abrumadora crisis política que América Latina está sufriendo hoy día, a fines de noviembre del año 2019. La criminalidad generalizada, la confrontación violenta entre la población y las fuerzas armadas, la enorme corrupción del Estado, la inoperancia del sector público y la crítica corrupción del sector privado, se han apoderado de toda la región que se inicia en el rio Bravo, y se extiende hasta el extremo sur de la Patagonia. 

Nada funciona como debería funcionar y esta catástrofe se da tanto en el sector público como en el sector privado. El caos económico ha producido naturalmente un gravísimo caos social y político. El profundo malestar social es masivo y generalizado.  Si la población latinoamericana pudiera emigrar a países tales como Estados Unidos y Canadá, una gran mayoría probablemente lo haría.

¿Cómo se puede empezar a explicar  las causas de este gigantesco problema? Lo que viene a continuación es un intento preliminar por dar una respuesta razonable a esta gravísima situación. América Latina cambió su sistema socioeconómico político del llamado “Estado de bienestar” a un sistema basado en la ideología neoliberal. Este crucial cambio se inició, cuando el presidente Richard Nixon decidió destruir la amenaza comunista en Latinoamérica. Con  la ayuda de su ministro Henry Kissinger, Nixon se concentró en la tarea de destruir al gobierno del presidente Salvador Allende en Chile. Esta exitosa sedición, se realizó entre 1970 y 1973.

Posteriormente, el presidente Reagan, a comienzos de los años 80, continuó la implementación del modelo neoliberal tanto en Estados Unidos como en América Latina. El llamado “Estado intervencionista” o también llamado “Estado de bienestar” creado por el presidente Franklin Delano Roosevelt a comienzos de los años 30 del siglo 20, fue completamente reemplazado por el nuevo Estado neoliberal. Este crucial cambio se hizo forzosamente en América Latina mediante dictaduras militares y gobiernos civiles de extrema derecha.

El sistema económico neoliberal en América Latina no funciona. El sistema está dirigido por empresarios privados latinoamericanos que carecen totalmente de la ética requerida para el buen funcionamiento del capitalismo moderno. Por su parte, los dueños de las empresas multinacionales trabajando en América Latina, también se han contaminado con la ética empresarial corrupta del llamado “capitalismo salvaje”. Este tipo de capitalismo busca exclusivamente el lucro personal de los empresarios privados.

Ellos se hacen enormemente ricos a costa de pagar salarios miserables a sus empleados y trabajadores, y también con una explotación salvaje al público consumidor. Los ricos empresarios, con sus enormes fortunas, se han comprado a los intelectuales y a la corrupta clase política que maneja al Estado y a la administración pública. Es así cómo, el Estado sólo funciona para el beneficio de los ricos capitalistas  y de sus sirvientes en la administración estatal. Este tipo de sistema altamente corrupto  e ineficiente para las grandes mayorías, fue analizado en detalle por Carlos Marx y Federico Engel en la segunda mitad de la Europa del siglo XIX.

Con un sistema económico corrupto y depredador,  y con un sistema político igualmente corrupto e ineficiente, se dan las condiciones suficientes y necesarias para que se desate la “tormenta perfecta”  en los países atacados por este gravísimo cáncer social. La sociedad entera se transforma en una presa fácil para ser devorada por una crisis de carácter global. La destrucción de riqueza durante la crisis global es tan enorme que el país afectado colapsa. El corrupto sistema neoliberal es de esta forma destruido y reemplazado por un nuevo sistema político de izquierda de tipo populista o por un sistema definitivamente revolucionario de tipo comunista.

Para entender mejor esta catástrofe social es preciso hacer un poco de historia. El sistema económico planetario entró en un periodo crítico y de alta inestabilidad a partir del año 2007. En ese año se produjo la gran recesión que afectó catastróficamente a los Estados Unidos entre los años 2007 y 2009. Esta fue la famosa crisis inmobiliaria, también llamada la explosión de la burbuja de las casas que ya no se podían pagar. Esta enorme marea recesiva  posteriormente atacó a Europa.

Ella devastó la economía de países tales como Irlanda, Grecia, Italia, España y Portugal.  Esta gran crisis europea se agudizó entre los años 2010 y 2012. Tanto la crisis inmobiliaria de Estados Unidos como la crisis del Sureste europeo pudieron ser finalmente controladas mediante el uso del crédito fácil o también llamado “quantitative easing”. Esta solución se implementó con gran energía, primero por la reserva federal estadounidense y años después por el banco central europeo en el viejo continente.  En otras palabras, el Estado creó suficiente nuevo capital para así alimentar el escuálido sector privado. Estos nuevos créditos se prestaron a tasas de interés bajísimas  y esta medida bancaria permitió a los países occidentales eventualmente recuperarse y luego salir de la catastrófica crisis.

En el año 2015, la crisis económica saltó de occidente y atacó a los países emergentes de Asia, África y América Latina. Los capitales en manos de la clase empresarial súper rica de occidente, emigraron hacia el tercer mundo.  Esto ocurrió en parte debido a que las tasas de interés pagadas por los países emergentes eran mucho más altas que las tasas pagadas por los países ricos de occidente. Fue de esta forma como el llamado “capital golondrina”, primero invadió a los Estados Unidos en los primeros años del siglo XXI, pero la gran recesión de los año 2007-2009, obligó a estos capitales golondrinas, a buscar nuevas oportunidades de inversión en Europa y esto se produjo entre los años 2010 y 2012. Pero cuando la crisis estalló en Europa, este capital golondrina saltó al tercer mundo a partir del año 2015 y ahora, con la catástrofe del tercer mundo, este capital, está volviendo a occidente.

El desarrollo económico global anduvo relativamente bien, hasta que el presidente Trump inició su guerra comercial con China en el año 2018. Los precios de los productos industriales elaborados por el gigante asiático subieron escandalosamente en el mercado estadounidense. Esto debido a las tarifas impuestas por Trump. China se vio obligada a cambiar su estrategia de desarrollo y optó por reemplazar al mercado estadounidense con el consumo interno de su propia población.

Es decir, 1500 millones de seres humanos.  Este cambio gigantesco de un crecimiento basado en las exportaciones industriales a occidente, a un crecimiento basado en el consumo interno de China, obligó a este país a un drástico cambio en toda su política de desarrollo. Como consecuencia de este cambio, China redujo sustancialmente su producción industrial y esto redujo también drásticamente su consumo de materias primas. Este fenómeno produjo a su vez, la violenta caída de los precios de las materias primas. El petróleo, el acero, el aluminio, el cobre, y miles de productos agrícolas, sufrieron un drástico desplome en sus precios.

América Latina es básicamente sólo un exportador de materias primas y por lo tanto su economía, al bajar los precios de sus productos de exportación, inmediatamente cayó en un desequilibrio extremo. Vendía sus productos de exportación a precios muy baratos pero estaba obligada a comprar productos y servicios industriales a altísimos precios.  Con todo esto, las balanzas comerciales de los países latinoamericanos se desestabilizaron profunda y brutalmente.

El primer país latinoamericano que sufrió esta gigantesca catástrofe comercial fue Venezuela.  Luego le tocó al Caribe, México y Centro América.  Posteriormente la crisis llegó a Brasil, Argentina, Ecuador y Paraguay. Recientemente la crisis ha explotado en Chile, a mediados de octubre de 2019. Luego la crisis le tocó a Bolivia, y hace un par de días atrás explotó en Colombia. El único país que aún no sufre una catástrofe de este tipo es Uruguay, país que este domingo está teniendo elecciones.

Así para fines del año 2020, probablemente toda la región habrá creado las condiciones suficientes y necesarias para que se produzca una gran revolución parecida a la que atacó a América y Europa a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

Desde el año 2015, a fin de poder sobrevivir la catastrófica caída de los precios de las materias primas, las empresas privadas latinoamericanas se han visto obligadas a endeudarse exageradamente y esta deuda está principalmente en dólares estadounidenses. Las empresas privadas se vieron obligadas a emitir bonos en dólares y pagar dos o tres veces el interés que hoy pagan los países desarrollados por su deuda. Es debido a todo esto que desde hace cuatro años, o sea desde el año 2016 a la fecha, se ha creado una gigantesca deuda externa que carga a las empresas privadas latinoamericanas.

Pero ahora a fines del año 2019, el capital golondrina extranjero se ha espantado con los cotidianos disturbios que se han transformado en una catástrofe rutinaria en toda América Latina. De esta forma, despavoridos,  los capitalistas extranjeros en Latinoamérica, venden sus papeles bursátiles y sus propiedades y con ello compran dólares. Esta desesperada conducta explica la gigantesca subida del dólar en todos los países de la región latinoamericana y también explica la enorme depreciación de todas las monedas latinoamericanas.

Es altamente probable que un mega fenómeno revolucionario similar al que destruyó al feudalismo se produzca en los próximos años en América Latina.  Al igual que el viejo orden económico feudal, hoy día el neoliberalismo ha demostrado ya, con creces, que no tiene ninguna posibilidad de regenerarse.

De esta forma se están creando las condiciones suficientes y necesarias para una tormenta perfecta en las economías de la región.  La salida masiva de capitales extranjeros sin duda alguna hundirá a la economía de América Latina en una gigantesca crisis económica en el año 2020.  Esta nueva gran recesión primero, y luego la catastrófica depresión inundará como un gigantesco tsunami a todos los países que van desde el rio Grande a la Patagonia. Así para fines del año 2020, probablemente toda la región habrá creado las condiciones suficientes y necesarias para que se produzca una gran revolución parecida a la que atacó a América y Europa a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

En aquellos años, los pueblos afectados, decidieron que el sistema económico implantado por la nobleza feudal siglos antes, estaba tan corrupto que no había posibilidad alguna de recuperación.  La nueva clase media burguesa tomó las armas y destruyó al viejo y corrupto sistema económico feudal. El liberalismo, de esta manera, reinó supremo a partir de mediados del siglo XIX.

Es altamente probable que un mega fenómeno revolucionario similar al que destruyó al feudalismo se produzca en los próximos años en América Latina.  Al igual que el viejo orden económico feudal, hoy día el neoliberalismo ha demostrado ya, con creces, que no tiene ninguna posibilidad de regenerarse. Probablemente este corrupto modelo será eliminado primero en América del Norte y reemplazado por el “nuevo trato verde”. Tendencia política que probablemente ganará las próximas elecciones en Estados Unidos a finales del año 2020. América Latina, como ya ha sido la costumbre histórica, imitará a su poderoso vecino del norte e implementará un sistema estatista donde el sector público, pase a ser el motor principal de un nuevo y revolucionario desarrollo económico acelerado y sostenido.

Para un excelente trabajo que analiza la crisis global de la deuda iniciada en el año 2007 en Estados Unidos, luego continuada en Europa entre los años 2010 y 2012 y finalmente hace crisis en los mercados emergentes, a partir del año 2015, sírvase ver “The Chronicles of Debt. A saga that haunts the world economy”, The Economist November 14th – 20th, 2015 pgs. 15, 25 -28

El caso de Chile es particularmente grave. El Economist señala en su artículo del año 2015 lo siguiente:  “En contraste con la burbuja de crédito que se produjo en Estados Unidos primero y luego en Europa, donde los ciudadanos eran los principales deudores; tres cuartos de la deuda privada en los mercados emergentes, está sobre los hombros de los negocios privados. La deuda corporativa se ha disparado de un 50% del producto bruto en el año  2008 a un 75% en el año 2014. La mayoría de los préstamos se hicieron en Asia, particularmente en China. Pero Turquía, Brasil y Chile, también han tenido un aumento enorme en la relación de las deudas de las empresas privadas con respecto al producto bruto de estos países  (…).

Las empresas privadas en el área de la construcción, tanto en China como en América Latina, aumentaron su deuda en forma exponencial. Las industrias mineras, petroleras y de gas, son las más endeudadas de acuerdo con el último informe sobre la estabilidad financiera global elaborado por el Fondo Monetario Internacional. Todo esto se hace más grave aún pues la deuda corporativa privada ha crecido desproporcionadamente al mismo tiempo que las ganancias se han derrumbado catastróficamente.

Hay enorme evidencia que indica claramente que el rápido aumento de la deuda son señales de que han existido préstamos ineficientes e indiscriminados y ellos siempre terminan en tragedias económicas y mares de lágrimas” The Economist, ob. Cit. Pgs. 25-26 (El Economist,  en su artículo, muestra un gráfico en el que se señala  que la deuda privada chilena llegó a casi el 150% del producto bruto chileno en el año 2014).



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