La doble papeleta del plebiscito de entrada: otra arista de un fraude en marcha

Lo que está ocurriendo es una larga lista de descarados mecanismos, que aseguran un proceso pleno del mismo histórico abuso de unos cuántos dueños de fundo.

Desde la honestidad y desde un sano sentido común, la esencia de un proceso constituyente demanda mecanismos de representación ciudadana en que se asegura que no existen privilegios de base.

En este sentido, resulta completamente obvio que se deben diseñar y custodiar procedimientos que aseguren -entre otras cosas- por ejemplo: paridad (no está ocurriendo), proporcionalidad (no está ocurriendo). Equivalencia (no está ocurriendo). Transparencia (no está ocurriendo).

Lo que está ocurriendo es una larga lista de descarados mecanismos, que aseguran un proceso pleno del mismo histórico abuso de unos cuántos dueños de fundo.

La doble papeleta del perro del hortelano:

Está claro que desde una comisión técnica de manipuladores sin legitimidad, no resulta razonable que surjan procesos legítimos.

El fraude se está fraguando con total desparpajo ante la mirada del mundo: decidir que el plebiscito se realizará con dos papeletas tiene como finalidad oscurecer las evidencias de otra gran estafa, porque resulta demasiado obvio que en una sola papeleta se demuestre la validez forzada del voto de quien opta por alternativas contrapuestas y claramente excluyentes: a) por no cambio de Constitución y b) por el mecanismo por el que se puede cambiar.

Es un juego ilegítimo de dados cargados que el ciudadano que no quiere cambio, se transforme en agente de incidencia directa en la forma en que ese eventual cambio se tiene que ejecutar, por si se da el caso de que gana la opción de cambio de Constitución.

Es claro que se busca potenciar de manera tendenciosa la opción de Convención Mixta como mecanismo constituyente, en el caso de resultar perdedora la opción de no cambiar la Constitución.

-Hoy vamos a decidir entre todos si vamos a comer y qué vamos a comer.

– Todos tenemos la misma capacidad de decidir y la opinión de cada uno vale lo mismo que la del otro.

– Yo no voy a comer, pero decido también lo que todos comerán y cómo lo comerán: un instrumento para el perro del hortelano ladrando en las cuerdas. Pero ladra y ladra bien

Al parecer, este perro ladra más que todos los millones de chilenos que exigen un proceso constituyente legítimo, a no ser que todos logremos levantarnos ante el insistente abuso que no cede y cada día aumenta, incluso a través de la instalación progresiva de un “Estado de Excepción” que deja de ser “de excepción”, pues, la instalación de leyes accesorias referidas a la agenda de seguridad, sólo buscan atrapar el descontento ciudadano con una suerte de terrorismo jurídico, que opera como “ley antiterrorista accesoria” que criminaliza la movilización  y busca transformarla en simples exabruptos anecdóticos, y todo ello, con la complacencia del grueso de un poder legislativo sin legitimidad y con la debilidad  y ambigüedad de aquellos que no entran en el mismo saco.

UN SOLO VOTO Y CON LA CONDICIÓN DE QUE EL QUE VOTA POR NO CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN, SE MARGINA DE LA SEGUNDA CUESTIÓN QUE ES EL MECANISMO POR EL CUAL SE ELIGE CAMBIAR.





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