No nos dejemos engañar con el truco de la Convención Constituyente

Con este sistemita todos los delegados a la asamblea serán militantes de partidos  políticos, justamente lo que el pueblo no quiere, por la razón que sea, pero no quiere que sea gente de partidos.

Ya sé que esto es muy  conflictivo, pero yo siempre digo lo que pienso, van a ver que tengo razón.

Vamos analizando esto de la Asamblea Constituyente. Le pusieron Convención  constituyente, pero se llama Asamblea, aquí y en la quebrá del ají  y así la llaman todos los juristas del mundo también.

Lo primero no es lo  que se va a poner en el fondo de la Constitución, aunque eso es muy  importante. Pero primero es  ver cómo se va a hacer.  En ese desafortunado  -por no decir otra cosa porque  yo siempre uso palabras muy decentes- repito, en el desafortunado acuerdo firmado el 5 de diciembre en el, Congreso,  se explica cómo se debería hacer. (En Chile no existe un régimen parlamentario, es súper presidencialista, así que no digan parlamento, sino  Congreso, Congresistas, o  diputados, senadores).

Bueno, pues en ese acuerdo hay dos alternativas para realizar la “Convención”: Una llamada mixta, formada por un 50% de congresistas y  50 %  por delegados elegidos por el pueblo.  La otra es una Convención formada por puros delegados elegidos directamente por el pueblo.  Hasta aquí no se ve mucha dificultad, porque  nadie o casi nadie  votará  que sean 50 y 50, pues los actuales congresistas no  dan ninguna confianza  Sí, pero ojo, la dificultad comienza porque en el Acuerdo se  fijan las normas de funcionamiento de la Convención, o sea que  la cancha  ya esta  rayada, y de mala manera. Y si elijes la Convención del pueblo, no le puedes cambiar esas normas de funcionamiento.  Porque en el punto 5  del tal acuerdo, se dice que  la Convención “Adicionalmente no podrá alterar los quórum ni procedimientos para su funcionamiento y adopción de acuerdos”.

Ahí está el truco, compañeros. Por  ejemplo  para elegir a los delgados se establece en el punto  4  que  “La elección de los miembros de ambas instancias se realizará en el mes de octubre de 2020 conjuntamente con las elecciones regionales y municipales bajo sufragio universal con el mismo sistema electoral que rige en las elecciones de Diputados en la proporción correspondiente”.  Entonces, para elegir a un delegado independiente habrá que reunir montones de firmas, no sé cuántas, pero creo que son diez mil. Con este sistemita todos los delegados a la asamblea serán militantes de partidos  políticos, justamente lo que el pueblo no quiere, por la razón que sea, pero no quiere que sea gente de partidos. Que un candidato independiente puede ir en una  lista de partido político, creo que  sí. Pero entonces ¿de independiente qué le queda?  Esto no es más que una sucia trampa.

Pero lo que más ha chocado a todo el mundo es que los acuerdos sólo se puedan tomar por dos tercios de los  constituyentes. Si tomamos cien delegados, por ejemplo, el acuerdo se debe tomar por 66 de ellos. Algunos compañeros han propuesto que sean  tres quintos. ¿Y esto para qué sirve?  En cien delegados, tres quintos son 60 personas. ¡Tremenda diferencia!  La derecha siempre va a tener un tercio  o dos quintos de los delegados a fin de paralizar todos los acuerdos, porque estos cuorum son iguales que los de la constitución de Pinochet. ¿Que sí, que seguro  vamos a tener dos tercios o tres quintos? No, por favor, no seamos ingenuos.

Hay quienes dicen que esta nueva constitución se va a hacer partiendo de una “hoja en blanco” y que por lo tanto  se pueden  poner puras cosas generales  y dejar los detalles importantes para las leyes. Se pondrían cosas a las que nadie se puede oponer, como por ejemplo “Chile es una República democrática”. O “Todas las personas son  iguales ante la ley” De acuerdo, aunque no se aplique.

Y así, dicen estos compañeros, hacemos una nueva Constitución muy general y queda derogada la de Pinochet. Pero no es así, ¿o ustedes creen que la derecha es tonta? Quizás sean tontos, pero  tontos  astutos, que son los peores. Ya  ha dicho: Andrés Allamand : “Si no se alcanzan los dos tercios para ninguna de las normas, fracasa la convención, con lo cual no habría plebiscito de ratificación y entonces tampoco habría nueva Constitución, y por lo tanto, seguiría rigiendo la Constitución vigente”. Es que  no nos enfrentamos a un adversario de buena fe, digo yo.

Conclusión: no hay que ir a votar al plebiscito que se hará en abril, sino que realizar cabildos  en todas partes y finalmente organizar  una Asamblea Constituyente verdadera, en que el que la haga sea el pueblo. Para eso, el pueblo se puede autoconvocar sin  pedirle permiso a nadie, porque el pueblo es el constituyente originario, el primero y el único.

Quizás hace algunos años eso no era posible porque no había tanta conciencia como para autoconvocarse en forma masiva. Pero ahora hemos visto que el país entero se ha movilizado y ha decidido convocar espontánemente a  una Asamblea Constituyente  cuyas  normas de funcionamiento fijará la misma Asamblea. Para estos efectos ya se están realizando cabildos en todo  el país, y de allí saldrán los delegados  y, si son demasiados, ellos mismos realizaran Asambleas locales para ir eligiendo a delegados en menor número.

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