El Festival de Viña en medio del estallido

Termina la feria de vanidades que mantenían la alcaldesa pinochetista Reginato y los canales de televisión al servicio del mercado, debido a que era una burla a la pobreza y las precariedades…..

Sin gala ni alfombra roja ni otras ostentaciones superfluas, porque no es la entrega del Oscar, el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar  (23 al 28 de febrero) estará marcado este año por los primeros cambios culturales que empiezan a concretarse como producto de la insurrección popular instalada en el país.

   Termina la feria de vanidades que mantenían la alcaldesa pinochetista Reginato y los canales de televisión al servicio del mercado, debido a que era una burla a la pobreza y las precariedades que van en aumento ante la desidia del régimen empresarial y los políticos tradicionales desconectados de la realidad.

   Viña es considerada capital del turismo por sus playas, su belleza y el turismo, pero soslaya que es también la sede principal de los campamentos de tránsito distribuidos por doquier en cerros y quebradas de su extramuros: desde allí miles de desposeídos miran con desesperanza al centro de la ciudad, donde saben que el poder del dinero permite a algunos la felicidad de festejar, disfrutar y gozar de la vida.

   La circunstancia de que el certamen de la Quinta Vergara se celebre esta vez en medio del estallido social ha moderado el despilfarro,  aunque la jefa comunal lamente que el evento tenga que hacerse acorde  al actual contexto nacional. No obstante, la fanfarria y la soberbia nunca estuvieron entre las demandas ciudadanas.

   Las protestas comunitarias y las presiones de unidades vecinales y agrupaciones poblacionales llevaron a los organizadores a cancelar lo sobrante, aunque ello alargue la cara de muchos rostros televisivos. No es el momento de aparecer ante las pantallas fingiendo lo que no se es o mostrando lo que no se tiene.

    Este es el tiempo en realidad de que asomen o sigan sumando voluntades contrarias al modelo de desigualdades.  Es el caso de Mon Laferte, que al subir al escenario de la Quinta hará que el público asistente y la ciudadanía en general rememore el decidido apoyo  a los protagonistas de la explosión social y su rotundo rechazo  a la represión  desplegada en su contra.

   Nacida en una población  de la parte alta viñamarina, en plena dictadura,  ella se ha consolidado como una exitosa cantante reconocida en la música latinoamericana. Por los crímenes y abusos que de niña y adolescente conoció durante la tiranía y prolongados por el modelo neoliberal, no tardó en expresar su adhesión desde los primeros momentos a la gran protesta nacional que está en marcha.

   En el acto de entrega de los Grammy latinos, Mon Laferte se descubrió y mostro en su pecho la frase “En Chile torturan, violan y matan”. Involucró a carabineros y militares en los incendios ocurridos en el Metro, y en una entrevista dijo que “yo no apruebo la violencia, pero si tengo que ir a quemar un supermercado que me ha robado toda la vida, para exigir lo que me ha correspondido por un derecho básico, yo lo hago”.

   Esas palabras de honestidad causaron polémica en sectores conservadores y espanto  en las páginas mercuriales,  acostumbradas a que el pueblo reciba castigos y agresiones sin reclamar ni levantar la voz. Pero son propias de quien nunca ha renegado de su origen humilde, no se nubla con los oropeles de la fama y se identifica sin reparos con la clase social a la que pertenece.

   Con innumerables voces disonantes  respecto de su realización,  esta nueva versión festivalera tendrá menos frivolidades pero más austeridad. En este Chile rebelde muchos no están de ánimo para aceptar un espectáculo ligero de verano y prefieren que toda la atención se centre en la respuesta a sus demandas expresadas mayoritariamente.

   Por las circunstancias inéditas de hoy, se anticipa que este será un evento histórico no exento de sorpresas. Aquí se producirá el cruce del movimiento social y el mundo artístico, que sin duda dará paso a un encuentro necesario ante la siempre exigente mirada del “monstruo” de la Quinta.

   Esta será la última vez que Reginato  acuda al recinto festivalero en condición de autoridad: primero porque se quedó sin votos para las próximas elecciones municipales y luego porque en la actualidad es investigada por el Tribunal Electoral Regional a raíz de una denuncia presentada en su contra por un grupo de concejales por notable abandono de deberes y falta a la autoridad.





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