Profesor le pone los puntos sobre las “íes” a Piñera: “creo que usted es la causa principal del estallido social”

Hoy, tenemos una nueva conciencia y contra eso usted señor presidente no podrá luchar, si de mí dependiera creo que usted es la causa principal del estallido social.

En carta abierta a Piñera, el profesor y ex académico de la Universidad de Los Lagos, Jorge Zepeda Araya, le expresa  de manera descarnada al  mandatario su opinión sobre las causas  del estallido social. Ad portas del plebiscito convocado para aprobar una nueva Carta Magna para Chile  y enterrar o no  la actual Constitución Política heredada de la dictadura militar, el profesor no titubea en escribir:“Hoy, tenemos una nueva conciencia y contra eso usted señor presidente no podrá luchar, si de mí dependiera creo que usted es la causa principal del estallido social.

“Yo soy profesor jubilado y ejercí durante 45 años la docencia en establecimientos de educación superior. Aunque me gusta decir que soy un ciudadano común y corriente que observa los sucesos y comparte sus visiones”, señaló a  elclarin.cl

SEÑOR PIÑERA: ESPERO QUE LEA LA CARTA

“ Solo haré dos aclaraciones que espero que usted pueda leer de alguna forma:

Señor Presidente: Hoy en la mañana me desperté, lejos de mi país, arrullado por su voz cálida, amorosa y democrática invitando a los chilenos a condenar la violencia venga de donde venga y – además-  a condenar a los que no condenan la violencia. O sea estamos todos condenados.

1.- Las condenas en un estado de derecho, las hacen los tribunales y punto. La violencia no se condena, se condena a quienes cometen actos de violencia, y los únicos que pueden investigar y desenmascarar a los que cometen actos de violencia – según la constitución- son las fuerzas de orden público que dependen de su Ministerio del Interior. Y en esto carabineros y la policía de investigaciones han sido tremendamente ineficientes, más bien concentradas en proteger la propiedad de los poderosos (sin resultado alguno). Han invertido su escasa inteligencia en combatir a los que con justa razón protestamos a los que estamos por Aprobar una nueva constitución y –por el contrario- a proteger a los que la rechazan.

Quizás su poca o malévola inteligencia es empleada para infiltrar las protestas y hacerlas violentas para allegar aguas al molino del sistema socio-económico-político,  del cual usted -como buen conservador y representante de los intereses de su clase- es el principal defensor

2.- Sin embargo y para que usted no me acuse por no condenar la violencia venga de donde venga, yo denuncio (esa es la palabra correcta que usted debe utilizar) a personas que usando información privilegiada por el hecho de ser máxima autoridad de la república, obliga a un banco a comprar acciones, sabiendo que estas subirían al día siguiente.

(Yo)  denuncio a aquella persona que en la bella ciudad de Talca, creó empresas falsas para destruir el sistema bancario en su beneficio propio.

Denuncio a los senadores y diputados que recibieron dineros para aprobar la Ley de Pesca.

Denuncio a los que pedían raspado de olla, a los que les quitaron las tierras a los mapuches para hacer el negocio más dañino contra el medio ambiente con las plantaciones de especies depredadoras de la tierra y de su fauna.

Denuncio a los empresarios de Quintero y Puchuncavi, que aun no reparan el desastre que produjeron en esos bellos parajes de nuestra tierra.

Denuncio a los carabineros y militares que estafaron y robaron durante décadas al erario nacional. Denuncio a los inescrupulosos propietarios de empresas que se coludieron para fijar precios.

Denuncio a los carabineros que actuaron con violencia irracional y desproporcionada a los que legítimamente decidimos elegir el camino de la protesta social en las calles.

Denuncio al Ministro que urdió la operación huracán que terminó con la muerte de Camilo Catrillanca y un largo etcétera.

Si usted quiere terminar con la violencia, aquí le expreso cual es la raíz de esa violencia y cuál es, en consecuencia, la verdadera causa del estallido social.

Sencillamente nos aburrimos de la clase política de nuestro país, y eso usted no lo sabe o no lo quiso o no lo dejaron leer, prefiere pensar que el 80% de la población está equivocada y que solo usted tiene razón.

(Usted) nos ve a todos los que protestamos como violentistas y delincuentes y no es capaz de percibir que ustedes crearon un monstruo que los va a devorar y que nunca más les permitirán abusar de los pobres y de la clase media empobrecida, de los jubilados con pensiones miserables, del sistema de salud.

Es cierto, se lamentan y hacen doler el alma, la muerte de mucha gente de ambas partes, pero convengamos en que a una de esas partes se le ha tratado con violencia sistemática, con armas DISUASIVAS.

Pero para ser justos hay que adicionar la cantidad de gente que ha muerto silenciosamente (sin cobertura mediática) esperando atención medica en un recinto hospitalario, la cantidad de suicidios de abuelos, y la expropiación que la clase poderosa ha hecho de bienes que les fueron dados a todos los chilenos (patrimonio natural y social) y no solo para el uno por ciento de los ciudadanos.

Esa y no otra es la verdadera causa de la violencia y lo peor es que todo esto fue amparado por la Constitución de 1980 del dictadorzuelo brutal y con la complicidad de un poder judicial que es parte de la farsa en la que hemos vivido, a partir del once de septiembre de 1973.

Hoy, tenemos una nueva conciencia y contra eso usted señor presidente no podrá luchar, si de mi dependiera creo que usted es la causa principal del estallido social.

Los chilenos nos aburrimos de sus payasadas, de sus delirios de grandeza, de sus complejos y metidas de pata que nos avergüenzan ante el mundo, de su ineptitud y falta de equipo, de asesores, y la carencia de ministros capaces, sensibles y conocedores de su especialidad (Cubillos, Monckeberg , Mañalich, Palacios por nombrar algunos).

Así es que no amenace a quienes ejercen su legítimo derecho a reclamar por sus aspiraciones, de las cuales usted no se ha hecho cargo y cuando lo ha hecho siempre ha sido con la letra chica, siempre con el hacha bajo el poncho.

Yo no confío en usted y parece que nadie le cree mucho y las esperanzas de cambios con usted a cargo no se darán. Creo que usted ya no gobierna nada, se le perdió el timón y le escondieron los mapas.

(Usted) navega a ciegas en el mar de la historia de nuestro pobre y abusado país”.





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