James K. Galbraith: «Nos enfrentamos a una crisis fundamental del modelo capitalista»

Es evidente que estamos ante una crisis fundamental de este modelo y que tendremos que cambiar la forma de vida de la sociedad, que debe ser mucho más solidaria, con servicios, sobre todo de salud, organizados de tal manera que toda la población pueda acceder a ellos.

Los Estados Unidos está en medio de una tormenta: más de 19.000 estadounidenses ya han muerto a causa del Covid-19, y el país parece estar lejos de alcanzar el peak de la epidemia. Además, la economía va en caída libre: en tres semanas, el número de nuevos inscritos de  desempleo en EE.UU. aumentó de 282.000 el 14 de marzo a 6,61 millones el 9 de abril. Ante la violencia del inminente del choque económico, el Congreso ha aprobado un importante plan de apoyo y recuperación de 2 billones de dólares, en forma de cheques a los hogares, ayuda masiva a las empresas y ampliación de los derechos de los desempleados. ¿Qué deficiencias del sistema económico estadounidense pone de relieve la epidemia? ¿Cómo podemos prever el futuro económico y político del país cuando, paralelamente a la lucha contra la epidemia, hay una carrera para ganar candidaturas para las elecciones presidenciales previstas para noviembre? El economista James K. Galbraith, profesor de la Universidad de Austin, Texas, y especialista en desigualdad, responde a las preguntas de Tiphaine de Rocquigny.

James K. Galbraith (Photo by Robin Holland/Corbis via Getty Images)


Una crisis que refleja las desigualdades persistentes

Tiphaine de Rocquigny: En los Estados Unidos, la epidemia de coronavirus ya ha causado la muerte de más de 19.000 personas y ha afectado en particular a la comunidad afroamericana.

¿Esta crisis es un indicio de la persistencia de las desigualdades al otro lado del Atlántico?
James K. Galbraith: Es una epidemia de la cual Los  Estados Unidos no estaba preparado. Algunas comunidades corren un mayor riesgo debido a las condiciones de acceso a los servicios de salud y a las condiciones ambientales. Por ejemplo, acabamos de ver que existe una relación entre la contaminación del aire y la morbilidad. Mucha gente no tiene seguro médico, pero incluso para aquellos que sí lo tienen, las aseguradoras están colapsadas  por la situación. Necesitamos revisar completamente la forma en que se cobran los servicios de salud en los Estados Unidos.

TdR: Usted ha abogado durante mucho tiempo por la creación de un sistema de atención médica universal en los Estados Unidos. ¿Esta propuesta está ganando terreno hoy en día?
Sí, se está volviendo indispensable. Debe ser un sistema accesible para todos, pagado por medios centralizados, y al mismo tiempo tener en cuenta la cuestión de la salud pública. Hace 40 años, había cuatro camas de hospital público para 10.000 personas, hoy apenas son dos camas. Eso es una quinta parte de lo que existe en Corea del Sur, por ejemplo.

Tiphaine de Rocquigny: Demócratas y republicanos han acordado un paquete de rescate de más de dos billones de dólares. ¿Suficiente para evitar el desempleo masivo y las quiebras en serie?
James K. Galbraith: El desempleo masivo es inevitable en la situación actual, ya que la gente tiene que quedarse en casa para romper la cadena de transmisión de la epidemia. Esto es parte del esfuerzo común contra la enfermedad. Lo esencial es que las personas que se «movilizan» de esta manera deben tener los medios para seguir viviendo y, sobre todo, para no contraer deudas que no puedan pagar  después. Ese era el propósito del proyecto de ley del Congreso, pero no creo que este plan sea muy efectivo. Nos enfrentamos a una crisis económica que se está gestionando según el modelo de la crisis financiera de hace 12 años, y a otros episodios de recesión económica que se han producido desde la guerra. Pero la situación es totalmente diferente hoy en día. Está más cerca de una situación de guerra que de una recesión.

TdR: ¿Deberíamos ver estos anuncios de apoyo a las empresas y hogares americanos como el gran retorno del Estado? ¿Están los Estados Unidos en proceso de conversión a las políticas keynesianas?
JKG: Es una política de inspiración keynesiana, pero no creo que Keynes estuviera muy contento con la forma en que se manejan las cosas hoy en día. En su libro «How to Pay for the War» publicado en 1940, fue muy claro sobre cómo movilizar los recursos de la sociedad inglesa para luchar en la guerra. Esto es muy diferente del problema normal de un país en paz que se enfrenta a una recesión económica.

Tiphaine de Rocquigny: ¿Estamos poniendo a prueba los límites del capitalismo globalizado y financiado?
James K. Galbraith: Es evidente que estamos ante una crisis fundamental de este modelo y que tendremos que cambiar la forma de vida de la sociedad, que debe ser mucho más solidaria, con servicios, sobre todo de salud, organizados de tal manera que toda la población pueda acceder a ellos. Mucha gente piensa que esto pasará y que entonces volveremos a la situación anterior. Pero creo que toda esa gente se dará cuenta de que esto no va a ser posible. Es necesaria una reorganización profunda de los servicios para evolucionar ante un peligro que antes no se tomaba en serio. Muchos inversionistas de Wall Street creen que tendrán oportunidades de comprar acciones  muy baratas. Si hacen eso, creo que va a llevar a una lucha civil muy severa. Es inaceptable que sólo se penalice a los hogares con deudas y sin ingresos porque se han visto obligados a cooperar quedándose en casa. 

TdR: ¿No sería esta crisis una buena noticia para el medio ambiente? O, por el contrario, ¿no es probable que la lucha contra el virus ponga la lucha contra el cambio climático en segundo plano?
JKG: Ya hay consecuencias para el medio ambiente, acabamos de ver una mejora de la calidad del aire en ciertas regiones, en China, en el norte de Italia, en ciertas zonas de los Estados Unidos por ejemplo. Veremos si la sociedad tiene la capacidad de cambiar las prioridades para resistir este tipo de enfermedades, es una decisión que debe ser tomada. Sin duda, también habrá mucha presión para relajar las regulaciones ambientales, como vimos con la decisión de la administración Trump sobre la producción de vehículos en los Estados Unidos.


Las elecciones americanas frente a la crisis


TdR: Bernie Sanders ha anunciado que se retira de la carrera por la nominación demócrata en favor de su rival Joe Biden, pero afirma haber ganado la batalla de las ideas. Usted que lo apoyó y aconsejó, ¿comparte este punto de vista?
Sí, ¡está muy claro! Estamos en un entorno político fundamentalmente diferente del que teníamos hace 5 años o incluso 18 meses. Hay toda una generación de jóvenes en este país que han entrado en la política y la lucha social sobre la base de las ideas defendidas por Sanders. En este momento nos encontramos en una situación difícil, con la elección entre Donald Trump y el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, que representa una especie de centro-izquierda neoliberal, y por lo tanto un retorno a un cierto pasado del que no podemos estar realmente satisfechos. ¡Tendremos que hacer un esfuerzo de imaginación para encontrar una salida a este dilema!

TdR: ¿Cuál fue la influencia de la campaña y las ideas de Bernie Sanders en el Partido Demócrata?
JKG: Es difícil de decir porque no sabemos exactamente cuáles son las ideas de Joe Biden, aparte de decir que Trump es un mal presidente. No está tan claro a qué va a llegar todo esto. El Partido Demócrata en el Congreso tiene algunas ideas muy diferentes a las de Bernie Sanders, que no creo que sean apropiadas para la situación actual.

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