Enseñar idiomas en Francia: ¿una vía para repensar la historia desde los pueblos?

Mientras que en varios países del mundo los movimientos ciudadanos derrocan símbolos de la historia oficial, descubrimos que algunos nuevos manuales escolares de enseñanza del español en Francia cuentan con un capítulo dedicado al estallido social en Chile. Entrevista a la profesora francesa Cathy Ferré

Foto portada: María Paz Morales

Cathy Ferré, profesora de español de secundaria (alumnos de 15-18 años) en Francia,  sindicalista, miembro de la asociación France América Latina (FAL). Coversamos con ella para entender las razones que hacen posible que acontecimientos sociales de la sociedad chilena pasen a ser historia y para cuistionar sobre ¿El espacio de enseñanza de idiomas será un espacio privilegiado para pensar la historia desde los pueblos? o ¿No será hora de reescribir la historia desde abajo?

Profesora Cathy Ferré

Cathy, desde tu experiencia como profesora de español en liceo,  ¿cuál es la especificidad de la enseñanza de los idiomas en Francia?

En Francia, hay la concepción que un idioma se aprende también brindando conocimiento sobre la cultura y la civilización. Enseñar una lengua no es solamente enseñar la gramática y el vocabulario, es también ver todo lo que está relacionado con los pueblos que practican esta lengua.  Hace muchos años que soy profesora y siempre enseñé hechos de civilización y de cultura.  Cuando empecé, todos los alumnos de español tenían que estudiar de manera obligatoria algunos episodios fundamentales de la construcción histórica de los países hispanohablantes: la España musulmana, la conquista de América,  la guerra civil española, las dictaduras en América Latina… En los años 80-90, era obligatorio enseñar por ejemplo documentos relacionados con la historia del golpe de estado en Chile, la dictadura en Chile, en Argentina. Con las reformas sucesivas del programa de enseñanza de español en Francia, esto dejó de ser obligatorio pero existen ejes temáticos de cultura y civilización que permiten a los profesores elegir lo que van a estudiar con sus alumnos y enfocar estos momentos históricos.

¿Cómo vienen diseñados los programas de estudios?

En cada asignatura escolar, hay una comisión relacionada con el Ministerio de Educación, compuesta por profesores y expertos, que construye los programas educativos al nivel nacional. Esta comisión elabora documentos oficiales que definen objetivos pedagógicos, temáticas y ejes y desde allí los libros son elaborados por profesores voluntarios. Luego cada profesor en su aula tiene la autonomía y la libertad pedagógica para seleccionar entre una cantidad enorme de editoriales y de documentos. Un profesor de idiomas puede por ejemplo decidir enseñar con temas relacionados con el medio ambiente, las luchas populares, las dictaduras y otros profesores la historia de los reyes de España. Pero todos tienen la obligación de estudiar con sus alumnos un número definido de ejes.

¿Se notan influencias del gobierno en el diseño de los programas?

La comisión está compuesta por altos funcionarios del Ministerio de Educación y especialistas de la asignatura. Existen debates sobre el contenido y los temas de los programas. El año pasado, cuando se renovaron todos los programas escolares para el  Liceo, por ejemplo, hubo muchas controversias sobre los programas en historia, filosofía y economía.  En economía se iba borrando casi todo lo que tenía relación con el marxismo… Claro que hay una dimensión ideológica en esa comisión.  Pero hubo protestas porque existían desacuerdos en cuanto a la visión que el gobierno quería imponer y se volvieron a trabajar los programas. En los programas de lenguas, no hubo tanta presión. Pero los objetivos pedagógicos son muy ambiciosos y exigentes. En las condiciones en las cuales enseñamos, es muy difícil aplicar de manera satisfactoria los programas y profundizar los temas ya que los alumnos reciben muy pocas horas semanales en lenguas y son muy numerosos en cada clase.

Tradicionalmente la historia se cuenta siempre dese el punto de vista de los vencedores. Pero, así como lo vemos en algunos manuales de enseñanza de español del próximo año, se da importancia a documentos que evocan el Despertar Chileno. ? ¿Cuál es la importancia de enseñar el idioma desde esta perspectiva?

En Francia, todas las asignaturas tienen un objetivo común que es la construcción del ciudadano. Abordamos temas como la tolerancia, el anti racismo, la democracia, la solidaridad.  Para esto, en idiomas,  nos apoyamos en documentos relacionados con la historia reciente de los países, sea la historia oficial pero también la historia desde abajo. Los programas de español siempre nos permitieron presentar a nuestros alumnos personajes emblemáticos que tuvieron una acción importante para la construcción de las sociedades. En los programas de idiomas que aplicamos desde la reforma de 2010, había nociones obligatorias que se llamaban “Lugares y formas del poder” y “Mitos y héroes”, que permitían estudiar movimientos populares, resistencias y figuras emblemáticas como el Che o Allende, así como personajes más anónimos del pueblo. Por ejemplo, hemos trabajado con documentos sobre Las Madres de la Plaza de mayo para estudiar cómo mujeres de la vida cotidiana se convierten en heroínas populares por su acción y por su valor. Desde la enseñanza del español, hay una voluntad de dar acceso a la historia popular de los pueblos.

Con la reforma actual, el programa de lenguas para los alumnos de liceo de 16 y 17 años se titula « Gestos fundadores en un mundo en movimiento » y se declina en varios ejes a través de los cuales se exploran temas relacionados con la actualidad. Documentos que evocan el estallido chileno aparecen en algunas publicaciones escolares bajo el eje “Arte y poder”. Para los alumnos que escogen la especialidad de lenguas en los dos últimos años de liceo, hay también otro tema que se llama « Dominación e insumisión, opresión, resistencia y rebeliones », lo que ofrece muchas posibilidades interesantes.

¿Esta manera de enseñar tiene valor para los estudiantes? ¿Qué pudiste comprobar en tu práctica?

Por supuesto no todos los estudiantes tienen la misma motivación ni el  mismo nivel lingüístico. Pero pude notar que, al mostrar movimientos populares a través de la acción de jóvenes en particular, se generan el interés de los alumnos por la historia del país y cierta identificación con las vivencias de la gente. Por ejemplo, desde 2012, a través de la noción “Lugares y formas del poder”, yo trabajé con mis grupos de bachillerato el movimiento estudiantil chileno de 2011.

Claro, otros profesores prefieren estudiar sobre todo publicidades, la vida de los reyes de España, o las redes sociales… Existe una libertad desde la que cada profesor puede trabajar. Para mí, era muy importante abordar la lengua no sólo como eje de comunicación sino también como vector de conocimiento de la realidad, aunque  resulta muy difícil profundizar por falta de tiempo.

Así como en la enseñanza de idioma, nos contaste que era clave dar de entender la historia de un pueblo desde las  personas o desde movimientos sociales que marcaron su construcción, hoy  al nivel mundial se dan nuevas formas de reivindicaciones ciudadanas que tienen que ver con la forma y el contenido a la hora de construir un relato de la Historia oficial. A raíz de la muerte de George Floyd, en Estados Unidos, en Inglaterra, en Bélgica, en Francia, ciudadanos destituyeron estatuas que simbolizan el racismo y la esclavitud. Anteriormente, en Chile en noviembre del 2019, ciudadanos derrocaron figuras de la colonización como Francisco de Aguirre, Pedro de Valdivia, del lugar que ocupaban en el espacio público. Eso tiene que ver con una crítica social, cuestiona la legitimidad del poder oficial a contar la historia de un país y transmite una voluntad popular de marcar huellas en la memoria colectiva. Esto es el caso por ejemplo del nombramiento de nuevos lugares como la Plaza de la Dignidad… ¿Qué opinión tienes de ello?

Una estatua, un nombre de una calle es algo para glorificar la persona en el espacio público, entonces me parece que se puede cuestionar. Creo que se podrían cambiar algunas estatuas o algunos nombres de espacios públicos, incluso para empezar a rendir homenaje a personalidades de la historia reciente que tienen importancia pero no pasaron en la memoria oficial. Por ejemplo, se debería poner estatuas para honorar a Ambroise Croizat, el fundador de la seguridad social en Francia. Este hombre que fue tan importante para la historia social de nuestro país no tiene bastante representación en el espacio público y la gente no lo conoce. Me parece que se podría actualizar las figuras que marcan la historia.

 La historia la hacen los pueblos… es tiempo de escribirla como tal, también…

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