A las urnas en pandemia

A partir de la cita de octubre a las urnas, comenzará en Chile un largo ciclo electoral, de prácticamente un año, en donde se elegirán gobernadores, alcaldes, diputados, senadores y un nuevo presidente que sucederá al gobierno de Piñera, uno de los mandatarios que tiene menor aprobación ciudadana en todo el continente, según encuestas locales.

Por Marcel Lhermitte

Aún me rechina bastante en el oído cuando escucho hablar de “la nueva normalidad”, es más, personalmente prefiero referirme a “la circunstancial normalidad”, por lo menos es más esperanzador para aquellos que pretendemos volver a circular públicamente sin un tapabocas, ver espectáculos deportivos y artísticos sin limitaciones o incluso saludar con un beso y un abrazo sin ser rechazados por temor a un presunto contagio.

Esta nueva o circunstancial normalidad que nos trajo el Covid-19 no solo afectó nuestros comportamientos y costumbres, sino que también trajo cambios aparejados en la política y varió los ciclos electorales en América Latina y el mundo entero.

Más de tres decenas de países del planeta debieron postergar elecciones –presidenciales, generales, locales, referéndums, etc.– por la pandemia del coronavirus, entre ellos España, Francia, República Dominicana, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, etc.

En América Latina, el primero en volver a las urnas fue República Dominicana, el pasado 5 de julio, cuando se eligió al candidato del Partido Revolucionario Moderno, Luis Abinader, como presidente y además se renovó el congreso. Ahora será el turno de Uruguay, que el próximo 27 de setiembre convocará a la ciudadanía a elegir autoridades departamentales.

Pero el 2020 aguarda otras citas en la región: las presidenciales y legislativas bolivianas, las municipales brasileñas, las generales de Puerto Rico y las legislativas venezolanas. Pero el año se coronará con la celebración del plebiscito constitucional chileno y el comienzo de casi un año de período electoral del país trasandino, que empieza con las primarias a gobernadores y alcaldes en el mes de noviembre y culminará sobre finales de 2021, cuando se elija un nuevo presidente.

Los escenarios son diferentes en cada uno de estos países, por lo que no es posible realizar un análisis exhaustivo de cada uno de ellos en este artículo, por lo que a grandes rasgos me referiré a los que votarán en setiembre y octubre.

No se aguardan mayores sorpresas en las elecciones departamentales uruguayas. El Frente Amplio, ahora en la oposición, mantendrá sus dos bastiones: Montevideo y Canelones, mientras que la coalición oficialista de derecha volverá a ganar mayoritariamente en el interior del país, a excepción del departamento de Rocha, Salto y posiblemente otros que aún están en disputa.

Octubre será un mes especial para los latinoamericanos y los demócratas de todo el mundo. Chile tendrá la oportunidad histórica de poner fin a una de las obras más nefastas de su país: la constitución pinochetista, vivo vestigio de una de las más crueles y tiránicas dictaduras que vivió el continente.

El domingo 25 de octubre está convocado el postergado plebiscito, a través del cual la ciudadanía podrá aprobar si se modifica la Constitución de 1980 y quiénes serán los encargados de redactar la nueva carta magna. Las encuestas marcan que existe una mayoría clara, conformada por progresistas y conservadores demócratas, que son partidarios de aprobar la consulta. Paralelamente, ciudadanos de derecha, afines a los partidos políticos que apoyan al presidente Sebastián Piñera pretenden mantener la Constitución pinochetista.

En momentos donde muchos estallidos sociales de América Latina están contenidos por la pandemia y cuando la democracia ha perdido valor entre los ciudadanos del continente, según marcan las investigaciones del Latinobarómetro, en esta elección Chile tiene la gran oportunidad de hacer un país mejor y de demostrar que van quedando atrás las prácticas y sueños de los nostálgicos de regímenes de facto.

A partir de la cita de octubre a las urnas, comenzará en Chile un largo ciclo electoral, de prácticamente un año, en donde se elegirán gobernadores, alcaldes, diputados, senadores y un nuevo presidente que sucederá al gobierno de Piñera, uno de los mandatarios que tiene menor aprobación ciudadana en todo el continente, según encuestas locales.

Octubre tendrá otra elección importante, la presidencial y legislativa de Bolivia, que seguramente ponga fin al irregular gobierno de la presidenta no electa Jeanine Áñez –actual candidata del conservador Movimiento Demócrata Social–. La disputa aparentemente estará entre el candidato del MAS de Evo Morales, Luis Arce, y el expresidente Carlos Mesa. 

Antes de que culmine este año se espera también que Brasil, Puerto Rico, Venezuela y posiblemente Cataluña también vayan a las urnas, en el marco de esta frágil y circunstancial normalidad que afecta la participación electoral.

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