Publicado April 29, 2021
Contragolpe histórico y fracaso absoluto de la “política” del innombrable
Cuerpo
Chile Despertó, otra vez, cuando la elite política creía que el monstruo había sido domado, engañado y manipulado, nuevamente las calles vuelven a ser lugar de encuentro y co-construcción del Chile que queremos y merecemos.

Desde la Constitución Política de 1925 que comenzó a cobrar lugar la idea de que tanto el ordenamiento jurídico chileno como la constitucionalidad de la ley debía ser controlada y regida por un órgano externo al Congreso Nacional.  Este proyecto tuvo varias barreras y fracasos, fue recién el 23 de enero de 1970 que se consolidó un dispositivo que hasta la actualidad posee facultades de control preventivo de fondo y forma sobre la constitucional de la ley, y es conocido como “Tribunal Constitucional”.

En específico en el gobierno de Sebastián Piñera, parecía operar según una lógica sucia y corrupta, una carta bajo la manga que la Constitución Política de 1990 supo implementar, utilizar, manipular y articular muy bien, entenderemos a este órgano como la extensión de un legado extrapolado en una máscara externa que posee el poder de reforzar e incrementar las coordenadas y decisiones que una y otra vez pretenden exterminar las oportunidades y libertades del pueblo chileno.

En nuestros tiempos, este Tribunal, se hizo conocido por actuar como verdadero perro guardián de la misma Constitución Política implementada en tiempos dictatoriales y cargados de represión, violencia y vulneración de derechos, recordemos que el pasado 2020 acogió las demandas del Presidente en el marco del segundo retiro de las AFP, en este sentido, se volvía un verdadero aliado del gobierno y acogía de forma implícita sus artimañas de control y represión para con el pueblo.

A propósito de su accionar, hemos de declarar que se activa frente a cualquier conflicto que tenga lugar entre los poderes del Estado, es por ello por lo que, rememorando es necesario evidenciar que el 5 de noviembre de 1973 el Tribunal se suprimió, por ser “innecesario”. Más allá de lo necesario o no de este dispositivo, lo que impulsó esta clausura era la apertura que daba el Tribunal de una confrontación política a las decisiones, mediante la erradicación de este órgano, también de antemano se eliminaba cualquier luz al final del túnel que vaya en contra de la derecha política. Fue hasta el Constituyente de 1980 que el Tribunal de restauró, desde ese momento hasta el presente 2021, nada presagiaba o advertía que sería este Tribuna el encargado de dar un contragolpe total a la mala política del líder de Estado, dejando a él y todo su gobierno comiendo el polvo que esperaban otra vez lazar a la ciudadanía.

“Pobrecito Mortal” que quería ser presidente de Chile: el Innombrable….

Al parecer ya es difunto, pero nunca se sabe con él; sin embargo, con su “muerte” ha logrado la gran y esperada unidad de todos los chilenos (un país con múltiples heridas no sanadas). Si se pensaba que Chile, y con “Chile” nos referimos al pueblo se había dormido producto de la llegada de la pandemia, ahora, queda claro que se sigue despierto. Lo acontecido el 27 de abril del presente 2021 es algo debemos agradecer y registrar. Un 27 con cara de Acontecimiento, que debe grabarse tal como la victoria histórica del Apruebo en los libros de historia para que nuestro hijos y descendientes puedan tener algún texto de lo que fue el Innombrable para Chile y todas sus derrotas. En este sentido, nos ha unificado “a pesar de” nuestras irreconciliables diferencias y de tanto dolor que ha padecido cada uno de NosOtros por días, semanas, meses, años…

Él siempre quiso ser un redentor, luchó por años para salvar a Chile. Y lo ha logrado, aunque ha muerto en esta hazaña, como algún héroe de segunda de una cinta de USA, pero lo realizó y nos salvó. ¿De qué nos salvó? En el fondo y en la superficie, no salvó de sí mismo. Y eso es notable. El acto del Innombrable es un “suicidio” y para un hombre tan creyente como él, su acto tiene más valor. Nos salvó de él mismo por medio de su “suicidio”.

En este auto magnicidio nos hemos liberado de él y el país por fin descansa y “se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor". Desde hoy nos sentimos más livianos, algo más aliviado, pues podemos movernos de forma más ligera e incluso a lo mejor podemos hasta bailar. Con su “muerte”, aparece la vida de los siempre olvidados, de los violentados, explotados y oprimidos por un modelo voraz que atenta contra la vida y cualquier forma de vivir.

En este acto de suicidio público y ridículo eterno, mediante el cual pretendía empujar a su pueblo al hambre, al frio y a la desesperanza, encontró su fin, pues, él y todos sus secuaces recurrieron victoriosos al TC, y se les dio vuelta la jugada quedando en un vacío total, una victoria histórica del pueblo, otra más, otra como el 18/O como el 25 de Octubre del 2020, otra vez la inmunda ideología defendida,  alabada y sostenida por el Innombrable queda truncada y siendo motivo de risas y alegrías para los muchos.

Mediante la rápida noticia de la derrota política histórica de este “líder” nos unificamos por unas horas; porque no esperen que olvidemos todo el daño que nos han causado a NosOtros los que llevaron al poder a ese “pobrecito mortal”, ese que soñaba aburrido por salvar a su país desde su narcisismo más perverso que se conoce en un líder chileno de los últimos años. Pero hoy, solo hoy celebramos juntos y con alegría un Acontecimiento que sacude todo, como el TC, lo más rancio de lo rancio del Chile que nunca desaparece, le dice a “su” presidente: ¡No!

Con ese No, tan simple, con ese “aleteo de la mariposa”, ese narciso radical debiera dar un paso al lado, al otro lado de su propio yo: difícil tarea para un cadáver político que se ha “suicidado” a lo bonzo delante de todos NosOtros como esos espectáculos dantescos que se realizaban en distintas plazas de muchos países cuando se torturaba a alguien y luego se le ejecutaba delante de todos por haber estado en contra del poder. Esos ajusticiamientos eran radicales y estremecen saber lo que ocurrió por ejemplo en Paris: baños de sangre.  Ahora es el ajusticiamiento del Innombrable que desde Santiago de Chile se esparce por la Redes Sociales a todo este pequeño planeta. El “suicidio” fue en la plaza pública y virtual de estos tiempos. Y fue ante… ¿Quién?

¿Por qué el nefasto y tóxico TC realiza operativamente el “suicidio” público de “su” presidente? ¿Quién tiene el poder hoy en Chile? La respuesta es tan evidente que muchos tienen miedo: empresarios, jueces, diputados, senadores, militares, ministros, presidenciables, medios de comunicación masiva, operadores políticos, millonarios, los típicos que siempre tiene poder y están detrás de los poderosos, artistas, intelectuales, científicos, ultras de derecha, ultras, etc. El poder lo tenemos NosOtros.

Somos NosOtros los que tenemos el poder y por eso la ideología más rancia y casposa que ha tenido Chile por décadas ayuda al “suicidio” del pobrecito mortal que se aburría por la tarde. Es tanto el miedo que generamos todos NosOtros, tanto el miedo a otra revuelta social, que el TC comandado por las fuerzas más horrorosas de Chile, las lógicas hacendarles que mueven el país, que han dicho es tiempo de que este “loco” realice su propio destino de “cancelarse” de la historia reciente. Ha sido tanta la cantidad de estupideces que ha realizado el Innombrable, a la altura de Bolsonaro, de Jonhson, del finado y fantasma Trump, que tiene que perecer.

Hoy la señal es clara para Chile y para este planeta de juguete: en Chile el poder está en NosOtros, por lo mismo debemos generar una Constitución a la altura del Acontecimiento, con 155 constituyentes que nos expresen de verdad y en donde se destierre radicalmente toda destrucción del Otro. Y desde ese diferencial que nos articula en tejidos socio-históricos y virtuales en todos los barrios de Chile se levante la Institucionalidad que queremos. La señal es clara. El presidente ha “muerto”, y es menester perpetuar esa situación, que permanezca bien “muerto”; y ahora ¿qué?...  la tarea principal es mantenernos despiertos, para asegurar que, así como el presidente, también el TC y todas las instituciones nihilistas que nos hemos dado, y que nos han dado, ya sea por nuestra complicidad, ya sea por nuestro temor, ya sea porque nos las impusieron con sangre y muerte, deben desaparecer.

Hoy es un día en que la institucionalidad de la presidencia está trastocada radicalmente y con ellos este Estado-nación, por lo mismo debemos pensar si queremos esa institucionalidad patriarcal tan añeja; es tiempo de soñar a lo grande. Y reflexionemos cómo queremos autogobernarnos entre todos NosOtros.

En suma, debemos seguir politizando todos los movimientos recientes y todo lo que deviene con los giros históricos que nosotros mismos hemos gatillado, politizar las medidas y los silencios de la pandemia, politizar las decisiones del TC, politizar los cambios de las decisiones, la incongruencia y la oscilación, debemos politizar nuestras reflexiones, miramientos y cuestiones.

Chile Despertó, otra vez, cuando la elite política creía que el monstruo había sido domado, engañado y manipulado, nuevamente las calles vuelven a ser lugar de encuentro y co-construcción del Chile que queremos y merecemos. Chile ha despertado, amenazando las estructuras de forma y fondo, desbaratando las certezas, e imponiendo cambios radicales. Chile despertó otra vez, haciendo historia, historia en vivo, historia viva.

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