Educadores en tiempo de COVID 19: “Es un profundo error la idea de ir “normalizando” el proceso educativo

En rigor el gobierno hoy le da pocas opciones al pueblo: optar por morir de covid-19; morir de hambre o, en el mejor de los casos, agudizar su endeudamiento o disminuir el seguro de cesantía para quienes tienen acceso a él. Ninguna opción es buena.

Eduardo González Navarro, profesor de historia y dirigente nacional del gremio docente, hace un análisis de la conducta del gobierno enfrentado a un sistema educacional que sufre el rigor y la tensión de la pandemia. Su postura es clara y dura: “¿Cómo solventan una cuarentena?

En rigor el gobierno hoy le da pocas opciones al pueblo: optar por morir de covid-19; morir de hambre o, en el mejor de los casos, agudizar su endeudamiento o disminuir el seguro de cesantía para quienes tienen acceso a él. Ninguna opción es buena.” Sin embargo, no se ha quedado solo en la crítica y junto con el resto del Directorio del gremio, han entregado un Plan de Emergencia Educacional. ¿Cual ha sido la respuesta del gobierno? Tomaron nota, responde.

Eduardo, en tu rol de Dirigente Nacional del Colegio de Profesores y Profesoras, ¿cuál es tu  opinión en relación a la forma en que el gobierno está abordando la crisis sanitaria?

Me parece que uno podría ver cierto hilo conductor desde la revuelta popular de octubre del año 2019 y hoy, en el sentido que atravesamos por una coyuntura histórica y política en la cual, como nunca antes, se devela la contradicción de intereses sociales que por años estaba encubierta por la ideología dominante. Hoy el conflicto se nos presenta sin velos: Chile es dominado y administrado por una casta pequeña que para ocultar sus privilegios ha construido un discurso en el que sus propios intereses particulares son presentados como los de todas y todos. La expresión concreta y real de esto es que el gobierno empresarial de Sebastián Piñera está llevando al país desde una crisis sanitaria  a una social. Hoy es claro, el gobierno y más bien, el bloque en el poder, aspira a que la crisis la paguen las y los trabajadores. Y aunque cueste decirlo, quizás estemos en presencia de una manipulación de los datos y las gestiones realizadas con miras a alargar la situación de temor en la población para ganar tiempo.

¿Podrías explicar a qué te refieres con la idea de que se puede pasar de una crisis sanitaria  a una crisis social?

Cuando tú tienes un gobierno cuyas medidas sociales y económicas para enfrentar la profunda crisis en curso no son más que bonos focalizados de $ 50.000, repactación de pagos y el respaldo a un dictamen criminal de la Dirección del Trabajo que faculta a que el empresariado deje de pagar sueldos a sus trabajadoras y trabajadores por efecto de cuarentena, eso significa que esas miles de personas no tendrán como subsistir materialmente ¿cómo pagan la luz, el agua, la comida, transporte? ¿Cómo solventan una cuarentena? En rigor el gobierno hoy le da cuatro opciones al pueblo: optar por morir de covid-19; morir de hambre o, en el mejor de los casos, agudizar su endeudamiento o disminuir el seguro de cesantía para quienes tienen acceso a él.  Ninguna opción es buena para el pueblo. El panorama es claro: se avecina más precarización y carestía para la clase trabajadora, por tanto, superada la crisis sanitaria, no es descabellado que se abra un escenario de alta conflictividad. El desafío está en que este tenga una expresión política que permita construir un nuevo Chile.

¿El Colegio de Profesores y Profesoras, cómo evalúa las respuestas del gobierno ante la crisis?

La respuesta del MINEDUC ha sido coherente con el actuar del gobierno. Resguardo a los sostenedores-empresarios por sobre el derecho a la educación, al punto que la Superintendencia acaba de emitir una circular que respalda el cobro del co-pago a las familias en plena pandemia y suspensión de clases, pese a que la subvención les será pagada íntegramente por el Estado; se solicita teletrabjo docente sin otorgar orientaciones claras, generando agobio y explotación al profesorado y un profundo estrés a las y los estudiantes y sus familias, no reconociendo los desiguales contextos socioeconómicos de los hogares en nuestro país.

En este sentido, ¿qué han planteado como Colegio?

Constatando que hoy no existe un plan global por parte del MINEDUC para enfrentar la crisis, hemos propuesto un Plan de Emergencia Educacional para enfrentar la crisis sanitaria, el cual condensa un conjunto de propuestas y miradas integrales para enfrentar de mejor manera la coyuntura de crisis sanitaria en el sistema escolar.

¿Podrías detallarnos algunas de las propuestas?

Las propuestas van desde lo pedagógico hasta el rol del Estado.  En cuanto a las primeras, creemos que es un profundo error la idea de ir “normalizando” el proceso educativo cuestión que hoy se intenta hacer por medio del eufemismo de las clases a distancia que va acompañada de una idea de cobertura curricular cuantitativa asociada incluso a calificaciones. Eso, lo único que está generando es la profundización de la desigualdad educativa de nuestros estudiantes y del agobio docente (que también son padres, madres y apoderados). Nosotros creemos que el foco debe estar en lo que llamamos “acompañamiento pedagógico-emocional” con actividades formativas ligadas a problemas socialmente relevante, como lo es, en lo inmediato, la comprensión de los efectos de la pandemia en curso y el cambio radical en nuestras vidas.

Asimismo hemos planteado que el Estado debe asumir un rol claro y conductor de carácter educativo por lo que establecer programas educativos en la TV pública es urgente.

Ciertamente en este contexto, se debe asegurar también estabilidad laboral –evitando todo tipo de despidos- y asegurar los sueldos al conjunto de trabajadoras y trabajadores de la educación; cuestión que hoy no existe. Ya tenemos casos de despidos justificados precisamente por la crisis del covid-19.

Otro tema relevante, es la suspensión de la aplicación del SIMCE  y de la Evaluación Docente, así como también visibilizar el trabajo docente femenino; urge en el contexto de cuarentena que el gobierno impulse un programa de educación feminista que nos permita tomar consciencia de la desigualdad de género.

¿Cuál fue la respuesta de gobierno?

Tomaron nota, pero no se comprometieron en fechas y en nada concreto, por lo que el llamado es a levantar una fuerte campaña de presión a partir de la próxima semana que exija una respuesta.