Publicado Noviembre 23, 2020
El síndrome del pato ultra cojo, el segundo retiro 10% AFP y el tribunal constitucional

Varios son los autores estiman que no hay institución sin legitimación. Para M. Weber [1971], todo poder requiere legitimidad para obtener la obediencia de los gobernados. Es decir, sin legitimidad no hay credo ni gobierno, sin embargo, las instituciones políticas tienen una mistificación y un simbolismo que va más allá de quienes las encarnan. E. Kantorowicz en “Los dos cuerpos del rey” [1989], ilustra el simbolismo del poder monárquico en la época medieval, este autor nos explica que la institución monárquica se consolida alimentándose constantemente de ficciones, especialmente, el cuerpo político del Rey, imágenes, slogans−El Rey ha muerto, viva el Rey−metáforas conseguidas de la liturgia que apuntan a consolidar el poder de la realeza con el objetivo de asegurar la perpetuación más allá de la muerte.

En el contexto de la sociología de las instituciones políticas, podemos constatar que el poder de la institución presidencial en Chile está teniendo un total vacío de legitimidad. El presidente Piñera, como lo han mostrado las encuestas, sigue teniendo un bajísimo apoyo en su gestión como mandatario y con ello su legitimidad para gobernar está por el suelo. Así, a la luz de la reciente revuelta política en Perú, que se originó por la destitución en manos del poder legislativo de la presidencia de Martín Vizcarra, reactivaron en Chile las protestas pidiendo la renuncia de Piñera. Claro, como pudimos observar en la arena política chilena en estas dos últimas semanas, en torno al gallito institucional entre el poder ejecutivo y legislativo por el proyecto del segundo retiro del 10% de las AFP, la renuncia Piñera se volvió hacer sentir en las calles del país por oponerse al proyecto de iniciativa parlamentaria para querer darle prioridad al suyo.

Cabe recordar que el proyecto fue una iniciativa de la diputada Pamela Giles y votado por una inmensa mayoría de 130 de 155 votos a favor en la cámara de diputados. Hasta ahí, no se veía respuesta alguna del ejecutivo, es más, daba la impresión de que por falta de legitimidad del ejecutivo era el poder legislativo que estaba liderando la gobernanza del Estado. Sin embargo, de las cenizas aparece el poder ejecutivo encarnado en un presidente que no tiene credibilidad ni la legitimidad suficiente para gobernar, amenazando que acudirá al tribunal constitucional para echar abajo el segundo retiro aprobado con una gran mayoría por los diputados y con un avance considerable en el senado para aprobarlo con votos del mismo oficialismo como ocurrió en el primer retiro.

La arremetida de Piñera, golpeando fuerte la mesa, en su discurso de la semana pasada   en el evento de la SOFOFA es interesante desde la perspectiva de las instituciones políticas, sostuvo lo siguiente: “Como gobierno, naturalmente vamos a intentar en el proceso legislativo corregir esta elusión, este abuso, este resquicio y, de lo contrario, vamos a recurrir al Tribunal Constitucional, porque no solamente es una opción, es una obligación”. Con estas declaraciones emitidas nos da a entender que Piñera o está desesperado por recuperar su liderazgo para gobernar o tiene intereses creados en las AFP.

Por consiguiente, deconstruyendo al personaje, el presidente de Chile es un actor extremadamente egocéntrico, no soporta perder protagonismo más aún cuando es él quien concentra la gran parte del poder político en Chile en su calidad de jefe de Estado. Pero, la forma de gobernar de Piñera no cuadra con la de un hombre de Estado y ha demostrado con creces que no posee el arte para gobernar, gobierna con un estilo gerencial y no con las virtudes propias de un actor político que la rompa.

M. Weber, en su sociología de las instituciones explica que el poder carismático tiene un rol importante en la legitimidad para gobernar, no obstante, ese carisma no le genera muchos créditos a Piñera porque digamos las cosas como son, el presidente de Chile es un personaje antipático, por mucho que quiera pasar por una persona agradable cae mal su forma de ser, su voraz ambición, es como el típico chico feo pesado y prepotente.  Recuerdo bien un registro audiovisual de los 80, cuando es invitado a Sábado Gigante por el famoso y siniestro animador Don Francisco, desde ese entonces con mucha altanería, con una verborrea de estos que tienen una papa en la boca para  explayarse y con la seguridad de la legitimidad de su discurso aprendido en HARVARD cuna del adoctrinamiento neoliberal.

En consecuencia, puede que  la arremetida de Piñera se deba a que no soporta el traje del síndrome del−Pato ultra cojo− caricatura utilizada en la ciencia política de los Estados Unidos para definir a un presidente que ya no gobierna porque perdió toda la legitimidad para hacerlo o  porque un mandatario no tuvo éxito con su programa de gobierno. Y efectivamente, Piñera es actualmente un presidente con un apoyo irrisorio y su gobierno ya fue un total fracaso.

En ese marco, durante la esta profunda crisis sanitaria del COVID-19 el gobierno siguió profundizando su falta de tino para gobernar, sobre todo para las familias que necesitaban verdaderamente una ayuda contundente del Estado para paliar sus dificultades económicas causadas por la pandemia. Las ayudas del Estado fueron migajas y tuvo el parlamento que liderar la agenda para proponer una política pública como el retiro del 10% que, si bien no era lo ideal, fue necesaria para ayudar con recursos de las AFP a la inmensa mayoría de los sectores sociales, considerado que las AFP son los ahorros de la jubilación de los cotizantes.

Muchos comentaristas de derecha y ministros acusaron al congreso de ser populista, Briones acusó al poder legislativo de ser parlamento de facto. Es verdad, que seguramente varios parlamentarios votaron con la calculadora en mano, teniendo en cuenta que el año próximo hay elecciones legislativas, que el congreso también carece de apoyo ciudadano y también está sumido en la profunda crisis de legitimidad que afecta a las instituciones políticas del Estado.

Volviendo a las amenazas de Piñera y a los manotazos de ahogado para retomar la agenda política, se concretaron ayer domingo, notificando al tribunal constitucional que el segundo retiro es inconstitucional. Al parecer, Piñera todavía no entiende que la Constitución que tanto pregona y jura defender está tan deslegitimada como su propia persona. Tampoco quiere aceptar que el tribunal constitucional es una institución que simboliza junto al ⅔ una de las trampas constitucionales que dejaron inscritas Guzmán y Pinochet en la actual y desaprobada carta magna del país.

Acudir al tribunal constitucional para echar abajo el segundo retiro y enviar un proyecto que según la oposición tiene letra chica es seguir disparándose a los pies, considerando el descontento de la ciudadania con el gobierno y la impopularidad de Piñera. Cabe preguntarse ¿por qué no presentó un proyecto y no hizo nada en el primer retiro? es  ahí cuando entran las dudas de las reales intenciones del mandatario: ¿Su enfermizo ego por no quedar más cojo de lo que está o su negocio en alguna AFP?

La semana pasada publicamos algunos medios alternativos como el nuestro, que Piñera está involucrado en un negocio ilícito relacionado con las AFP. Resulta que el presidente de Chile controla indirectamente Moneda ASSET, una compañía que se especializa en la administración de activos financieros y actualmente administra el fideicomiso de Piñera. De acuerdo con el magister en Finanzas y creador de Felices y Forrados, Gino Lorenzini, Sebastián Piñera está involucrado en la “mayor estafa” a los fondos AFP del país. Según Lorenizini: “triangulación, totalmente ilegal consiste en que Habitat «invierte» nuestros ahorros (de los fondos de pensiones de Habitat) en fondos de La Moneda, luego Moneda invierte en ILC (inversiones la construcción) e ILC es dueño de Habitat, es decir, con los ahorros de los trabajadores que cotizan en Habitat se están comprando directa e indirectamente AFP Habitat, lo cual está expresamente prohibido por la ley, y así controlar donde se invierten 60.000 millones de dólares”.

Ahora bien, hace poco la Tercera, medio de prensa escrito que se caracteriza más por manipular la información que por informar con la verdad, publicó una nota desprestigiando la empresa de Gino Lorenzini. Por tanto, podemos dudar seriamente sobre la reacción de Piñera en este segundo retiro. Cuando estos medios atacan de esa forma, me hace pensar en el dicho: “cuando el rio suena es porque piedras trae”. Y el hombre que ocupa el puesto político con más poder en Chile, no se caracteriza por tener una ética intachable cuando se trata de negocios o jugadas para seguir enriqueciéndose. Por otra parte, el congreso le salvo el pellejo a Piñera en el momento más complejo de la revuelta social en donde solamente su renuncia podía aliviar la grave crisis institucional que continúa viviendo Chile.

En definitiva, es difícil entender la tardía y sorprendente arremetida de Piñera contra el poder legislativo por el segundo retiro. Y tal vez y con mucha razón Gino Lorenzini esté denunciando un nuevo y grave caso de corrupción que le debe costar el puesto de presidente  a Piñera y que la mayoría del mundo social está exigiendo su renuncia desde a fines del año 2019.