Publicado Octubre 18, 2020
Feliz 18 de octubre: por una nueva independencia de Chile

Hoy 18 de octubre de 2020, se cumple un año del despertar de una nueva consciencia y existencia del pueblo chileno, que se levantó unido no por el alza del metro en 30 pesos,  sino más bien  por los 30 años de abusos, injusticias,  desigualdades y por sobre todo contra una clase política oligárquica incrustada como garrapata en el poder. Chile despertó era la consigna que se escuchaba, se leía en los muros a lo largo y ancho del país.  Esos 30 años comenzaron 7 años después del golpe militar encabezado por un tirano, que tuvo como objetivo principal, destruir las bases sociales, asesinando y reprimiendo para imponer una Constitución para sentar las bases del modelo neoliberal importado desde los Estados unidos por estudiantes chilenos denominados los “Chicago Boys” ( H.Büchi; S.Piñera; J. Lavin, C.Larroulet, entre otros..)

En esta romanesca primavera, fueron los más jóvenes, los secundarios quienes lideraron días antes las manifestaciones en el metro y en las calles de Santiago. Según el estudio en terreno sobre la actual crisis política, social e institucional que afecta a Chile, los jóvenes del grupo de edad politizado de 18 a 34 años estuvieron presentes activamente en las manifestaciones. Este grupo de edad, compuesto por 4.664.901 habitantes, corresponde al 27% de la población total, el 50% de las mujeres, el 50% de los hombres, el 43% vive en Santiago y el 57% restante en otras regiones. Esta juventud se encarna en varios colectivos, estudiantes de secundaria, universitarios, artistas, feministas, ecologistas, jóvenes trabajadores con o sin estudios superiores.

Una revolución en desarrollo

Tal como la subida del combustible en Francia provocó un movimiento espontáneo que sacudió al poder en Francia y a la sociedad francesa, también fueron esos 30 pesos en Chile la gota que rebalsó el vaso para sacar a la sociedad chilena del sueño del esfuerzo individual y reactivar las raíces de su tejido social herido a muerte por la violencia política y militar de un régimen. La diferencia que la revuelta de los chalecos amarillos en el país galo no alcanzó para una revolución a diferencia de la chilena. Si, porque por donde se le mire el llamado estallido social del 18-O-2019 fue el comienzo de una revolución ciudadana, pacífica, con la consciencia, la idea colectiva de poner fin al modelo social y económico capitalista extremadamente salvaje institucionalizado en la Constitución del 80. 

Así, a un año del estallido social, podemos confirmar que se ha tratado del comienzo de un periodo revolucionario, como lo muestra la historia, una revolución se desarrolla por varios años. Ni la pandemia, con toda la instrumentalización, la represión y los montajes del gobierno de Piñera, lograron anestesiar o hacer olvidar que chile había despertado y que se debía seguir luchando para entregarle dignidad a un pueblo ávido e insaciable de justicia social y democracia.

Spinoza (1632-1677), filósofo holandés, de origen judío portugués pregona en su obra “Tratado político” que la virtud principal del buen gobierno es la seguridad, pero una que asegura el pensamiento libre de los sujetos hacia la concordia del alma en la cité: la solidaridad. La buena gobernanza es aquella que permite la estabilidad democrática mediante la concertación, no la tiranía ni el despotismo de uno solo.  Si, en una cité los sujetos no toman las armas contra un mal gobierno, es porque están bajo el imperio del terror, se produce orden público aparente. Sin embargo, la paz no es la simple ausencia de la guerra, es una virtud que se encuentra en la fuerza del alma. La obediencia es una voluntad constante de acuerdo con el derecho común de la cité.

Un gobierno, en donde la paz es la inercia de los sujetos gobernados como un ganado, formados únicamente a la servidumbre, merece más bien el nombre de soledad que de gobierno. Cuando decimos que el mejor Estado es en donde los hombres viven en la concordia, una vida propiamente humana, una vida que no se define por el derrame de la sangre, ni por el cumplimiento de otras funciones propias de todos los animales, es principalmente por la razón, la virtud del alma y la verdadera vida. Un gobierno por mucho que reprima jamás podrá destruir la rabia de los gobernados, porque tarde o temprano esa ira saldrá a la luz nuevamente.

La costra y la inercia de la clase política

Es evidente que toda la clase política no ha estado a la altura para dar respuesta a la profunda transformación sociopolítica que está experimentando la sociedad chilena. Por una parte, existe un gobierno que se ha dedicado desde el primer día del estallido a reprimir y a deslegitimar a los manifestantes con una retórica basada en la violencia en la cual es el actor principal. Por otra parte, existe una oposición desunida que cometió un error imperdonable otorgándole a la derecha el ⅔ en el proceso constituyente si triunfa el “Apruebo” el próximo 25 de octubre.

Sin duda, que la primera línea de la costra política chilensis está compuesta por el partido de extrema derecha de Kast, la UDI, todo ese vejestorio recalcitrante hijos/as del pinochetismo y del fascismo. La segunda línea la componen RN, la ex concertación o la nueva mayoría. Si analizamos bien, todos quienes se aferran al poder, al modelo imperante o a la actual Constitución son los cómplices de la dictadura o del centro izquierda que pactó con Pinochet y que consolidó el modelo neoliberal especialmente en el gobierno de Lagos. Este último cuando ya se le ha desenmascarado cree aún tener legitimidad con sus opiniones.  La DC, el partido sistema de la oposición, cambiante según para donde calienta el sol y que constantemente le lanza salvavidas al gobierno como pudimos constatar nuevamente esta semana con la acusación constitucional contra Mañalich. Es una certitud que muchos actores de la oposición sistema atornillan al revés, socializan íntimamente con el gobierno, con la derecha e general, como es el caso de Pepe Auth, quien ilustra perfectamente el profesional de la política que vive  para sus propios intereses.

Un Gobierno sin arte y carabineros “Institución Gangrena”

A Piñera, si no lo condena la justicia lo condenará la historia por la brutal represión, los fallecidos y por las graves lesiones oculares que sufrieron nuestros compatriotas que salieron a manifestar. Esos compatriotas que se manifestaron pacíficamente como es el caso de Gustavo Gatica y Fabiola Campillay quedaron ciegos por el resto de sus vidas y hoy simbolizan la brutalidad del brazo armado de un gobierno déspota.

Carabineros de Chile, una institución armada que tiene como primer deber dar seguridad, proteger a la ciudadanía, no actuar como policía pretoriana de un gobierno desastroso y de una la casta política-económica. La corrupción, la represión y el abuso de poder de los pacos la han convertido en una institución total, con gangrena, muy peligrosa para la ciudadanía y todas las otras  instituciones del Estado. Esta gangrena institucional  viene desde hace mucho antes de octubre 2019: los miles de millones de pesos que se han robado en el caso “PACOGATE”, con sus montajes,  el caso Catrillanca, con la fuerza desmedida como al joven que arrojaron al Mapocho, con atropellos, con el último infiltrado en lo Hermida, no paran….No sería raro ni complotista dar como hipótesis  que quienes están detrás de las quemas de camiones en el conflicto Mapuche son la mafia de Carabineros y  que además se   han atrevido  amenazar a una jueza del poder judicial por enjuiciar al carabinero que atropelló y mató al barrista de Colo-Colo Jorge Mora.

Así, este gobierno de Piñera ha sido el peor de todos los tiempos, violento y corrupto. Han demostrado que no tienen   dedos para el piano y mucho menos el arte para gobernar. Claro, no se les puede pedir un buen gobierno a quienes fueron cómplices activos o pasivos de una dictadura que violó horriblemente los derechos humanos. Estos hombres y mujeres que componen una casta política sin ética ni legitimidad para guiar los destinos de nuestro Chile debe ser extraída de los poderes del Estado porque junto con los partidos y actores de la ex concertación son el cáncer terminal que aquejan el buen funcionamiento de instituciones políticas al servicio de la justicia, del buen gobierno democrático y del sentido común.

Las esperanzas y la dignidad del nuevo Chile 

Sabemos que el pacto que acordaron los partidos políticos para el plebiscito y para una nueva Constitución tiene la trampa del y ante eso debemos tener claro que la batalla legal y pacífica no va a ser fácil. La derecha con el beneplácito de la oposición impuso en el acuerdo su histórico caballo de batalla para mantener su Constitución pinochetista-neoliberal. Es decir, un ⅔ corresponde a un quórum de 66% para aprobar cualquier artículo de una eventual nueva Constitución. Entonces, el caballo de troya del pueblo que lucha debe ser primero ganar ampliamente el “Apruebo” y la opción “Convención Constituyente”, después, en la elección de los candidatos para componer la Constituyente no elegir a ninguna persona ligada a los partidos de la oligarquía política de derecha y centro izquierda. Finalmente, asegurarse cuales son las ideas de los candidatos para aportar en la futura Constitución, no votar por personas superficialmente, tómese el tiempo como un deber ciudadano de informarse del perfil del constituyente que desea que lo represente en la constitucional. Como lo recomienda el historiador y el sociólogo chileno Gabriel Salazar, siga reuniéndose en sus barrios, en sus territorios para seguir deliberando para que desde ahí salgan los legítimos representantes para transformar esa convención es una real “Asamblea Constituyente” para una República justa y grande.

La esperanza está en esa ciudadanía que se ha levantado para exigir dignidad, para gritar con fuerza basta de abusos, basta de privilegios para unos pocos y migajas para la mayoría. Desde el 18-O-2019 que el cuerpo político más importante y legítimo para guiar los destinos de nuestra patria es precisamente esa gran unidad social que existe hoy en Chile, ese tejido social restaurado como ejemplo de estudio en las escuelas y universidades alrededor del mundo. Desde el extranjero, con el anhelo de una mejor patria, plena de solidaridad, justicia y una real democracia ¡Viva Chile, Viva la nueva República!