La verdad detrás del show

¿Cómo hemos de crecer como país con gente así, a quienes les entregan el poder absoluto, y en vez de resguardar a la población, se dan el gusto de atacar, violentando los derechos ciudadanos y haciendo acusaciones falsas contra quienes quieran....

En Chile se han estado violando sistemáticamente los DD.HH. desde que este gobierno vio que todo el país se le venía encima. Han sido permanentemente indolentes a todos los reclamos, pasando por alto todos los llamados de atención que les han venido haciendo desde la Alta Comisionada para los DD.HH. en Ginebra, hasta los más pequeños grupos defensores de los DD.HH. aquí en Chile.

Incomprensible ha sido además, el aprovechamiento y manipulaciones utilizadas para convencer al Congreso para que aprobara leyes enviadas por el Presidente, con el fin de controlar la violencia en las manifestaciones, las cuales quitan derechos a los ciudadanos, más que reprimir esa violencia, la cual no viene precisamente de los manifestantes. Por ende, estas nuevas leyes deberían ser inconstitucionales, las cuales le fueron aprobadas justamente en el período en que contaba con sólo el 6% de aprobación de la ciudadanía.

Vale decir que ante las violentas manifestaciones de los narcos en las poblaciones, no existe represión alguna, ni siquiera se presenta ningún agente del Estado a controlar los desmanes y balaceras. Igual sucede con los entierros de sus integrantes, que efectúan con gran alarde lanzando fuegos artificiales y disparos al aire durante todo el trayecto al cementerio. En vez de controlar esos desmanes, Carabineros los escolta.

La perversa represión a las protestas comenzó con el disparo de perdigones de acero directamente a los ojos de los manifestantes más jovencitos, luego pasaron a hacer lo mismo con las bombas lacrimógenas, además de violaciones a las jóvenes e inhumanas golpizas, todo lo cual llegó a provocar la muerte de varios jóvenes, así como hay varios que dejaron ciegos de uno o de ambos ojos.


Hasta que llegó el Coronavirus, bendito emisario del control absoluto, potente e indestructible, a quien el Ministro de Salud le abrió las puertas del aeropuerto de par en par, para recibirlo en gloria y majestad, pensando tal vez, que les sería fácil controlarlo cuando ya cumpliera con su cometido.

Mientras publicaban todo el mal y muerte que este virus provocaba, comunicándonos a todos los chilenos que habían dispuesto estrictos controles de ingreso al país, y derivación a aislamiento a quienes llegaban enfermos, hubo pasajeros que publicaron todo lo contrario en las redes sociales. Explicaban que aun viniendo de los países de mayor pandemia, en el aeropuerto no les preguntaban nada, no los examinaban, ni los aislaban, sino simplemente timbraban sus papeles y ellos entraron en completa libertad. Hubo una niña, deportista internacional que hizo una de estas declaraciones, a la cual el Ministro de Salud se dio el gusto de responderle muy groseramente y faltarle el respeto.

Una vez apareció el primer infectado y estuvieron seguros que el virus había entrado, recién entonces comenzaron a chequear a los que llegaban, aislando a los infectados. El mal ya estaba hecho y funcionando. Les proporcionaba así, el siniestro derecho a decretar el Estado de Catástrofe, el Toque de Queda y una Cuarentena rotativa a las supuestas comunas con mayor incidencia, de modo que en ningún momento el país quedara libre de restricción total para volverse a juntar, reclamar o exigir el Plebiscito ya postergado. Con las FF.AA. permanentemente en la calle, el control es total y el país entero entró en shock sumergiéndose en el miedo.

Lograron aquietar a los chilenos, que por fin habían reaccionado reclamando sus derechos tan en desmedro desde hace tanto-tanto tiempo. Esto fue un spray de un nuevo adormecimiento, junto con la temeraria información de que lo peor estaría por venir…, para que nadie más se atreviera a salir a las calles a gritar por sus derechos y promover el Plebiscito. Toda la prensa ha estado abocada casi exclusivamente a este tema, donde nadie puede salir porque los enfermos y muertes suben estrepitosamente día a día y hay que cuidarse del contagio.

Sin embargo, esto les trajo a ellos consecuencias económicas devastadoras, entonces ahora ya rapidito, y sin llegar todavía al peak, se nos informa que las cifras alarmantes de enfermos y muertos ha ido disminuyendo, por lo que determinan que la gente debe volver a sus trabajos y los niños al colegio. Volver a la normalidad de forma paulatina es lo que ahora pregonan, sin importar los enfermos ni los contagios y sin tocar el Toque de Queda y la milicia que permanece en las calles. Ésa es la normalidad que buscan por los dos años que les queda de gobierno, o quizás con la intención de quedarse permanentemente. A eso estamos expuestos.

Todos los jueves, el Presidente y el Ministro de Salud se toman el noticiero de la noche, haciendo un recuento de la situación del Coronavirus en el país, indicando entre otros, las comunas que se mantienen en Cuarentena, las que salen y las que ingresan a Cuarentena. El jueves-16 de este mes, entre los anuncios al respecto, nuestra comuna quedaba fuera y ninguna de las localidades en la costa central fue mencionada como partícipe de Cuarentena en ninguna de sus formas. Es decir, quedábamos libres de movimiento dentro de nuestra comuna y hacia las comunas que al igual que nosotros, no estuvieran en Cuarentena.

Desde hace un par de meses que mi hija se separó y se vino con sus niños a vivir conmigo. A raíz del levantamiento de la Cuarentena, decidimos ir por un par de días a nuestra cabaña en la costa, con el fin de llevar algunas cosas que aquí nos estorban, dado el atochamiento de cajas y bultos con la integración de mi hija, y que allá nos son necesarias, a la vez que traernos otras que se nos quedaron la última vez fuimos. Antes de hacer nada, quise estar bien segura que podríamos llegar sin contratiempos y consulté con Carabineros la situación de la carretera y de la localidad.

Me informaron que no tenían ninguna Cuarentena registrada a través de todo el trayecto hasta nuestro destino, pero que por mayor seguridad, entrara al sitio cv19.cl donde debía llenar un formulario para que ellos me otorgaran un Salvoconducto a mí con mi familia. Así lo hice, tal cual me indicó Carabineros, y partimos el viernes-17, con toda la seguridad de llegar sin problemas, lo que no habríamos hecho de ser informada de lo contrario. Efectivamente, no hubo ningún control en toda la carretera, entramos a una ruta secundaria, pasamos un pueblo, retomamos la ruta y empalmamos con otra ruta secundaria que nos llevaría a nuestro destino, cuando nos encontramos con una patrulla de militares que nos detuvieron.


Se acercó una jovencita de delantal blanco bajo de su remera azul, a preguntarnos dónde íbamos. Mi hija, que iba manejando le explicó que íbamos a pocos kilómetros más adelante, a dejar el refrigerador, visible en el asiento de atrás entre los dos niños, además de una mesa y otros enseres que llevábamos en la maleta. También a traernos de vueltas varias cosas olvidadas, entre ellas, una caja de 12 leches y alimentos de los niños próximos a vencer, lo que haríamos en un par de días para alcanzar a reponerme del viaje que me dejaba muy agotada.


Nos dijo entonces, que no podíamos pasar, porque tenían un cordón sanitario para evitar que gente de afuera ingresara a la comuna. Le pasé el Salvoconducto legalizado con el Código QR que me envió Carabineros de Chile, autorizándonos a hacer nuestro viaje. Lamentablemente ella ni lo miró y lo desmereció, diciendo que eso era para los viajeros de otros países; le tuve que mostrar donde decía que era para “Viajes Regionales dentro de Chile”. Igualmente, dijo que con eso no podíamos pasar y que solamente los Residentes en la comuna tenían derecho a entrar. Procedí entonces a mostrarle mi Residencia en la comuna, la que ella sí miró, y luego de un rato nos dijo que sólo yo podía pasar; que mi hija y mis nietos deberían quedar botados ahí en la carretera… eran ya alrededor de las 19:00 horas y comenzaba a oscurecer…

Entonces me bajé del auto con el documento de Carabineros y mi Residencia para hacerlos valer. Fue ahí cuando se acercó un Sargento del Ejército, de nombre Walter Silva Gutiérrez, muy arrogante, a insistirme que teníamos que devolvernos. Le dije, que de acuerdo a lo manifestado por el gobierno el día anterior (jueves-16), no existía ningún impedimento para movilizarse desde la comuna de mi procedencia hacia y dentro de ninguna comuna del litoral central. Que ni el Presidente ni el Ministro de Salud informaron que existiera ningún cordón sanitario en ninguna otra parte que no fueran los indicados por ellos, donde no se involucraba a las comunas del litoral, y que además, me estaban negando documentación fidedigna de otra autoridad del país, lo que era inadmisible.


Entonces me amenazó con poner una denuncia en mi contra porque según él, sí existía un dictamen del Seremi, a lo cual lo insté a que sí me denunciara, porque tendría que probar algo que no existía. No al menos para los ciudadanos comunes como nosotros sin esa información. De ser como insistía, la autoridad máxima nos habría estado engañando, entregándonos información falsa y/o incompleta para confundir aún más a la población y provocar vejámenes de este estilo a los ciudadanos.


Volví a la joven, supuestamente llamada Javiera Galarce, quien me dijo que a ella no le constaba nada de lo que Carabineros había aceptado porque todo lo declarado en el formulario era lo que yo había escrito, que podría ser mentira, desautorizando la legalidad de Carabineros, quienes, para otorgarme el Salvoconducto tuvieron que haber chequeado previamente, todo lo que yo había declarado. Ella tampoco portaba ningún tipo de instrumento para chequear nuestras temperaturas o hacernos un Test Rápido. Se nos negaba el paso por simple capricho y sin respeto alguno por las órdenes emitidas por otra autoridad. Su falta de elocuencia llega tan lejos como el hecho de permitir mi ingreso a la comuna tan sólo por tener yo residencia en el lugar sin que ella pudiera confirmar si yo estaba o no contagiada además de prohibírselo a mi hija y mis nietos sin confirmación alguna.

Muy increíble: el sí por el sí y el no por el no, aquí mando yo…, así funciona la dictadura, no por la razón sino por la fuerza. Se acercó otro militar, un Cabo, para que nos devolviéramos, pedí entonces hablar con alguien de mayor rango y criterio, justo en el momento en que llegaba otro militar en moto al lugar. Era un Teniente, me acerqué a él, le mostré mis documentos y le expliqué mi necesidad de llegar a donde me dirigía, a pocos kilómetros más adelante, lugar desde el cual no nos encontraríamos ni veríamos a nadie porque quedaba a un kilómetro hacia dentro de esa carretera, con un vecino a 500 metros.


Notoriamente venía ya informado de esta situación y empezó preguntándome, con cierta burla… "dónde estaba la mentira…" lo que me dejó atónita. Insistí en mi derecho a pasar y me dijo que ellos nada podían hacer porque esto era decisión del Seremi. ¿Quién es entonces el Seremi? Le pregunté… y me indico a la joven que desde un principio nos negó la pasada, quien por lo demás, se hacía pasar por el Seremi. El verdadero Seremi de la Provincia de San Antonio es el señor PEDRO BODOR NAGY, Médico "Veterinario" de la U. de Chile.


Me volví hacia ella, quien al ver que volvería a insistir, se escondió detrás de uno de los militares. Igual llegué a ella a demostrarle nuevamente su falta, ya que el documento era legal de Carabineros autorizándonos a los cuatro a llegar a destino, además de mi Residencia en la comuna, y que mi hija y mis nietos viven conmigo, sea en Santiago o en la costa. Volvió a decirme entonces, que yo podía pasar pero no mi hija ni mis nietos porque el lugar de su residencia no era allí vulnerando la legalidad del Salvoconducto para mí y mi familia. Que yo pasara sola.

Le dije que esto era un absurdo. ¿Cómo me podía pedir que dejara a mi hija y los niños botados? Les dije que haría público este vejamen y entonces me enviaron qué sé yo dónde a reclamar.

Ninguno tuvo el más mínimo criterio ni consideración de ver a esta vieja de la tercera edad camino a la cuarta, hacia quienes tanto cuidado pregonan públicamente pero que en el hecho atropellan miserablemente, con su hija, dos mujeres solas con dos niños pequeños, la niña llorando de susto con todos estos sujetos llenos de metralletas a su alrededor, y a cinco minutos de llegar a destino. Les pedí varias veces a los militares que uno de ellos me acompañara, que iríamos entonces sólo a dejar los enseres que traíamos, y tal como decía mi declaración, a cargar lo que teníamos que traer devueltas, y nos devolveríamos de inmediato a Santiago. En las repetidas veces, mi solicitud fue denegada.

Volví al auto indignada para tal como se los mencioné a ellos, haría público este vejamen en las Redes Sociales. Mi hija no estaba y mientras la esperaba, comencé a intentar contactarme con el 139 de Carabineros para solicitarles la ayuda que necesitábamos. Cuando mi hija regresó, me dijo que teníamos que irnos, que ellos sí contaban con un “BANDO” el N°5, con vigencia indefinida hasta que termine la pandemia, el que impedía el ingreso, el cual nunca se hizo público y nadie conoce. Cuando mi hija quiso girar el auto que estaba detenido en la berma y regresar, vimos acercarse en dirección a nosotros, a dos vehículos enormes, con muchas luces que no distinguí si eran de Carabineros o Militares, porque ya era de noche.

Esperamos que pasaran para girar, pero uno de ellos se vino contra el tránsito pasando a centímetros de nuestro vehículo, actitud claramente amenazante para todos nosotros, que estábamos dentro del mismo. Durante el rato que yo discutía con la “supuesta” Seremi, mi hija se había bajado del auto a ponerles polerones a los niños, y entonces se le acercó el mismo Sargento Walter y le mostró algo escrito, donde diría que ellos estaban autorizados a no dejar pasar a nadie que no fuera residente, que era el "Bando N°5", desconocido para la ciudadanía.

Mi hija, medio en shock por toda esta tan anómala situación, le dijo que todo esto era muy confuso. La autoridad dice una cosa y después salen con otra, como esto mismo que estamos viviendo. Que nadie salga de sus casas y llaman a los empleados a volver al trabajo, que los niños se queden encerrados pero ahora dicen que vuelvan a clases, lo mismo con el comercio. Nadie entiende nada.

El Sargento se volvió a los demás militares, y según ella les oyó, a discutir el ponernos una Denuncia. No tenían claro cómo, a quién y por qué. Obviamente, ninguna de las dos habíamos hecho nada impropio, menos aún los niños, atemorizados con estos personajes de película de guerra. Mi hija estuvo prácticamente callada todo el tiempo, y la que alegaba por nuestros derechos a ingresar a la comuna, con mis documentos legales e irrefutables era yo, aparentemente a muy alto volumen, ya que dado a mi avanzada edad sufro de hipoacusia, entonces no sé medir el volumen de mi voz.

El Sargento Walter Silva Gutiérrez se aproximó entonces a mi hija y le solicitó su carnet, quien no entendía el por qué. Le dijo que dado este alboroto, se consideraba como “desorden en la vía pública en estado de emergencia”, y que “como ella iba manejando”, le colocaría a ella la Denuncia. ¿Es acaso un Delito ir manejando un auto cualquiera donde no hay restricción alguna? Tendría que ir a declarar, ¿A declarar qué????? ¿A que más encima la multen a ella porque "yo" no asentí a que nos pisotearan?

La obligó además, a firmar un papel que apenas pudo leer, porque ya estaba oscuro, del cual no le dio copia, donde decía que era una Denuncia a la Fiscalía de San Antonio, de acuerdo a una tal Ley "x", con todos los datos de mi hija y sin ninguna explicación del "supuesto delito" que originaba la denuncia. No le fue suficiente a este Sargento impedirnos avanzar los tan sólo 5 Km que nos faltaban, nos obligaba a devolvernos con todo a cuestas, sin agua ni alimento para los niños ni un baño, por el lapso de 5 horas viajando de un lugar a otro sin tener dónde detenernos.

Sus ansias incontrolables de colocarle una denuncia a alguien, manifestada desde un principio, lo llevaron a efectuar la denuncia a mi hija sin causal alguna, aprovechándose que yo estaba con la supuesta Seremi. Muy probablemente para llenar una hoja de incidentes con el fin de recibir un palmetazo en la espalda de su superior.

Esto es Abuso de Poder, una aberración sin límite, un vejamen, absolutamente punible e infame. De haber estado yo presente en esa instancia, no habría permitido que le pasara el carnet, y en estos momentos estaríamos encerradas quizás en qué calabozo y con varias golpizas en el cuerpo, si es que yo a mi edad, hubiese sobrevivido a la primera, mientras que quizás qué habrían hecho con nuestros niños…

¿Cómo hemos de crecer como país con gente así, a quienes les entregan el poder absoluto, y en vez de resguardar a la población, se dan el gusto de atacar, violentando los derechos ciudadanos y haciendo acusaciones falsas contra quienes quieran, para mortificar a los que hacen valer sus derechos y no bajan la cabeza ante ellos? Lamentablemente, volvimos a la Dictadura, con el mismo modus-operandi, la misma arrogancia, el mismo atropello, las mismas amenazas, el mismo despotismo, los mismos abusos, la misma violencia, y los mismos “Bandos…”, de los cuales la población aún no ha escuchado que han regresado.

Mujeres de izquierda de la contingencia nacional están recibiendo brutales amenazas de golpizas, violaciones, aberraciones sexuales y muerte.

Apenas hubimos partido de regreso, finalmente me comuniqué con el 139 donde conté todo lo sucedido, pidiéndoles ayuda. Quien me atendió me dio entonces con la Oficial en Jefe, quien tuvo la paciencia de escuchar todo lo relatado más arriba y apañarme. Sin embargo, me dijo que desgraciadamente, ellos son una instancia de información solamente, y que nada podían hacer ante los Seremis de Salud y Militares, que en estos momentos son ellos quienes toman las determinaciones que estimen y sin reparos de nadie más.

Esto sucedió el 17 de abril, hoy 27, 10 días después, recién están anunciando que la prohibición total de viajar a la costa central sigue vigente, sin admitir el hecho que es así, a pesar de no estar en Cuarentena. Además de ser anticonstitucional es una contradicción solapada y los derechos de quienes tienen alguna propiedad en ese sector, totalmente vulnerados al prohibirles la entrada, quedando sus viviendas indefinidamente a merced de cualquier desastre. Del mismo modo, ya se escuchan voces de una nueva postergación al Plebiscito… Todo muy bien manipulado.

Cabe mencionar que este vejamen al que estuvimos expuestos por falta de transparencia de las autoridades máximas y abuso de poder de las autoridades bajo su dependencia, nos ha costado, además del mal rato, un alza de mi presión arterial, insomnio y alteración nerviosa, el costo de los 4 peajes + bencina + 12 leches + otros alimentos por vencer que teníamos que traernos, todo lo cual suma +/- $60.000 de mi bolsillo de pensionada y del de mi hija separada con su sueldo de profesora, sin que pudiéramos lograr nuestro cometido.

Es decir $60.000 tirados a la calle, los que sin duda espero que alguna de las autoridades involucradas nos devuelvan junto con las debidas disculpas, pero esto naturalmente será privativo del criterio del Juez de la Fiscalía de San Antonio que reciba la denuncia del Sargento.
Qué pena por él y por todos los como él. Un país con esa milicia y esas supuestas Seremis, todos sin criterio alguno ni condescendencia con niños ni viejos, va a terminar siempre siendo un pobre país.