Publicado Marzo 29, 2021
No-Todo es repetición en Chile: ¿Geschichte o Historia?
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Las coordenadas desplegadas desde la revuelta popular del 18 de octubre del 2019, el posterior triunfo del Apruebo, el inicio de la elección de constituyentes, son parte de una construcción presente, una historia en vivo que es capaz de ir redireccionando las condiciones materiales y no materiales de un porvenir

El inicio del presente 2021 en Chile, está marcado por un proceso que apunta o apuntaba a desligarse de las ataduras de aquel legado impuesto durante el periodo comprendido entre 1973-1990, momento histórico en el cual el Estado chileno vivió -y aún siguen existiendo- las consecuencias de la dictadura cívico-militar. En este sentido, los análisis e intentos de aproximación a la complejidad de los tiempos actuales, inminentemente políticos, son bastos e incluso antagónicos.

En medio de ese panorama, y, luego de leer diversos textos, en medio de mi búsqueda personal intentando encontrar algo nuevo que decir o estudiar, llegué a un texto de Althusser (1988) allí, articulaba la explicación del término alemán “Geschichte”. El cual sirve para designar un tipo de historia diferente, aquella historia no consumada, sino la historia presente

Podría, por supuesto, realizar una breve y débil explicación que, sin afán de perjudicar, inevitablemente quedaría en deuda con lo definición del término, por lo cual, me limitaré a citar a Althusser y exponer la definición que entrega respecto de este interesante concepto. “Geschichte, la historia viva que se hace y surge de las tendencias aleatorias y del inconsciente; la historia cuyas formas son extrañas al determinismo de las leyes físicas. Se desprende de lo anterior que lo culminante del materialismo, viejo como el mundo -primado de los Amigos de la Tierra sobre los Amigos de las Ideas de Platón-, es el materialismo aleatorio, requerido para pensar la apertura del mundo hacia el acontecimiento, la imaginación inaudita y también hacia toda práctica viva, incluyendo la política.” (p. 37)Entonces, el concepto alude a una historia viva, una construcción que es aleatoria, una co-construcción en vivo, aquello inabordable en el tiempo presente. Algo que sobreviene aquí y ahora, un devenir constante y sistemático, desde lo cual reaparece algo nuevo, o al menos, con máscara de nuevo

¿No es eso lo que ha ocurrido en Chile desde el 18 de octubre del 2019? Un proceso político, donde la política, lo político y lo apolitico comenzó a funcionar en paralelo, cuestionándose a si mismo y obligando a una redirección conceptual. El movimiento paralelo que se desprende desde la “Geschichte” es un proceso histórico que permite un giro en la dirección de la historia misma, aquella noción clásica, el capturar la historia para desarmarla y nuevamente articularla es el núcleo del término alemán.

El periodo de transición, desprendido de forma interna a partir del proceso de insurrección popular, y la demanda publica e internacional comenzaron a soltar elementos encriptados en la estética, estructuras, infraestructuras, dispositivo e instituciones, simbolismos neoliberales que parecían inalterables fueron removidos. Un verdadero acontecimiento.

A partir del caos, el acontecimiento, el devenir, la incertidumbre, el vagabundeo, el romper el orden establecido y comenzar a activar el ensayo y error, la contingencia, la casualidad, consolida la posibilidad, las opciones, y todo aquello que permite re-pensar en la historia actual, de la mano y en vista a un porvenir marcado por la historia presente.

La linealidad de la historia de Chile, con sus procesos traumáticos, obscuros y subterráneos, adopta forma aleatoria, imprevisible e incapturable, una contradicción misma a la temporalidad. La coyuntura política en el territorio local ha abierto la cuestión de la individualidad, de la singularidad, donde la noción clásica de historia vuelve a ser penetrado por la imposibilidad de captar el fenómeno específico.

En suma, si desde la historia podemos encontrar una repetición de sucesos, desde los cuales la humanidad no aprende nada, y cada error, trae consigo en un futuro una inevitable repetición, lo cual como ejemplo pueden ser las pestes y pandemias que han atacado a la humanidad dejándola siglo tras siglo en completa fragilidad y vulnerabilidad. O lo mismo, en el caso de las grandes revoluciones y momento políticos de crisis. Desde Geschichte podemos identificar una ruptura de la repetición, un anclaje a otro eslabón de la historia, aquello que acontece y que es imperceptible y que por imperceptible parece ser obviado y poco considerado.

Las coordenadas desplegadas desde la revuelta popular del 18 de octubre del 2019, el posterior triunfo del Apruebo, el inicio de la elección de constituyentes, son parte de una construcción presente, una historia en vivo que es capaz de ir redireccionando las condiciones materiales y no materiales de un porvenir, futuro. A partir de lo cual, se vuelve necesario hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué tipo de historia presente estamos construyendo?

 

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