Publicado Enero 09, 2021
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Por Levque Cuchrel, Relámpago de Fuego

clarin.cl

Proceso Constituyente ¿“Caballo de Troya 2.0”?

Todavía recuerdo con nostalgia, el júbilo y algarabía que se vivió a lo largo de todo Chile tras el triunfo del NO para el plebiscito de octubre de 1988. Y como no, si ello significaba la caída de Pi-nochet y condicionaba la entrega del poder o “transición a la democracia”, un sueño para un pue-blo abatido y golpeado, que “dejaba atrás” diecisiete años de dictadura.

La misma sensación de empatía, cobijo y unidad que se vivió en las calles tras el Estallido So-cial, igual que antaño , eran la sinfonía perfecta para que el pueblo confiara en aquellos, que ven-dieron sin miramientos, la idea que con la democracia también llegaría la justicia, la reparación a las víctimas de violaciones a los derechos humanos, y la tan esquiva verdad.

En ese clima de fervor, utopías e ideales, confiamos en la Concertación (coalición de partidos por la democracia que avalaron el triunfo del No) la misión de gobernar, buscar justicia y resarcir los chanchullos que venían desangrando Chile tras el golpe militar. Lamentablemente: “Chile, la ale-gría ya viene…” no fue más que un slogan, una melodía pegajosa que hicimos propia, otra de las promesas truchas que jamás hubo intención de respetar. Una ilusión que nos vendieron, y com-pramos, sin entender que la salida del dictador estaba amarrada, sin cabos sueltos.

Muchas y muchos murieron esperando justicia, aferrados a un sentimiento de esperanza irre-nunciable de al menos saber que pasó con sus familiares muertos. Un precio demasiado alto a costa de la miseria de los chilenos, que debimos conformarnos con la salida de Pinochet, que dejó La Moneda para asumir como senador vitalicio -vaya caída- en un país sin justicia ni verdad, desangrado por los militares y la “élite” que los amparó. Los mismos que estiraron la mano a los gringos y no dudaron en propiciar el golpe militar.

Hoy, ad portas del proceso constituyente, marcado por un contundente triunfo de la opción Apruebo con casi un 80% de los votos Convención Constitucional 100% electa, y afortunadamen-te, con carácter paritario. Corremos el riesgo que la Constituyente se transforme en el plagio de “la alegría ya viene”, un ruido que retumba cada vez más amenazante. Es cosa de ver la cantidad de zánganos que hace oídos sordos a la voluntad expresada en las urnas y se apresta a pelear por un escaño, avalados por sus partidos políticos y el poder que se niegan a soltar. Vaya tipejos, nadie cree en su visión altruista, bien sabemos que sus hilos los mueven las cúpulas de poder y los dueños de Chile, que pretenden seguir haciendo de las suyas en desmedro de los chilenos. Nuevamente quienes firmaron el acuerdo pro paz, dejan amarrada la participación de los candida-tos independientes, encargándose de entrampar las posibilidades reales de formar parte del pro-ceso, contraviniendo el sentido último expresado en las urnas: Convención Constitucional compuesta íntegramente por caras nuevas y no los apitutados de siempre.

La imposibilidad de que las listas de independientes puedan hacer pactos entre ellas, generará una dispersión de votos que terminará por ser fatal y hará perder la pelea antes de dar la batalla, favoreciendo con ello los intereses de la derecha y los poderes fácticos, que de hecho, ya decidieron ir bajo una lista única, acuerdo que los posiciona favorablemente y con posibilidades reales de asegurar sus puestos y volver a escribir la Constitución, todo ello sin moverse del escritorio.Vaya fatalidad sin sentido, regir el proceso constituyente bajo las normas establecidas en la constitución que se quiere derogar y que beneficia descaradamente a la derecha chilena, que hará lo posible por mantenerla intacta. Lamentablemente los egos propios de la casta política -incapaz de cons-truir acuerdos- y el prolifero mundo de los independientes, no logran ver que sin un pacto para conformar una gran lista de independientes, terminarán por hacer el juego a la derecha…una vez más.

Nuevamente surge la desconfianza en aquellos que han vivido de la política los últimos treinta años, sabemos que muchas veces son familia y pelean sólo para la tv. Qué confianza podemos tener en parásitos que buscan su propio beneficio y que son capaces de todo con tal de usurpar cuotas de poder.

¿Qué pasará cuando los cientos de listas independientes -que se la jugaron por creer en la posibi-lidad real de cambiar Chile y la Constitución-, sus hombres y mujeres, los miles que en la calle lo dieron todo: su lucha, sus ojos, sus vidas por generar un cambio; se den cuenta que nos van a meter un gol de media cancha?

Claro está que no han entendido nada y el temor crece y se palpa en el aire, el futuro se ve incier-to y lo amañado del proceso que nos vendieron, no es más que otro artilugio de la casta política que ha hecho del “servicio público” un lucrativo, y muchas veces, corrupto estilo de vida. Donde no basta ganar millones y cagarse en un pueblo que percibe un sueldo mínimo que no alcanza para vivir, sino que también está presto a ser corrompido y manipulado por aquellos que financian sus carreras políticas.

Los chilenos expresaron su voluntad por cambiar la constitución de Pinochet y reescribirla, a través de una Convención Constitucional 100% electa, sin políticos de fama. Demasiada injusticia y explotación terminaron por despertar a los chilenos que no tuvieron más alternativa que tomarse las calles y luchar. Esta vez el pueblo no se duerme y seguirá atento un proceso constituyente que muestra vicios evidentes, huele mal y cuya relevancia no permite distracciones.

Un pueblo sin memoria no tiene futuro, y aquellos que osan burlar la conquista obtenida en las calles por chilenos y chilenas decididos a luchar por dignidad y arriesgar su vida en el proceso, desconocen la fuerza del movimiento social. La Convención Constituyente corre el riesgo de transformarse en un caballo de Troya camino al precipicio. Sigan burlándose del pueblo de Chile y el estallido social será un pálido reflejo de la hecatombe que se avecina.