Publicado Noviembre 05, 2020
¿Qué me importa Trump?... Un Laberinto difícil de disolver

Trump es hoy el yo por excelencia en toda su expresión (el matón del barrio o el chulo del puerto). Así Washington D.C. brilla no solamente para USA, sino para todo el Planeta. Y busca así seguir con lo hegemonización planetaria de su yo. En el lenguaje de Trump, se trata siempre de “atacar y luego desmentir”.

Todo lo que ha hecho de forma populista Trump para ser lo que es, desde su twitter diario, a sus expresiones contra las mujeres, con el despido del Director del FBI, los lanzamientos de los 59 misiles y la “madre de todas las bombas”, sus peleas con CNN, sus palabrotas contra Meryl Streep, todo lo relacionado con el espionaje desde Rusia para desacreditar a los demócratas, su nombramiento unilateral de Jerusalén como capital de Israel, su hostigamiento contra los mexicanos, señalar que se pueden armar a los profesores para que maten a los asesinos en serie que entran en los colegios, toda la locura chapuza de declaraciones contra Kim Jong-un generando inseguridad nuclear mundial (luego la gran amistad con el coreano: “uña y mugre”, mejor dicho, “mugre y mugre”), no respetar el Acuerdo de París, el maltrato permanente a todos los migrantes, la destitución como Secretario de Estado por medio de un tuit de su antiguo amigo el empresario del petróleo Rex Tillerson, colocar en el cargo más importante de relaciones internacionales al director de la CIA Mike Pompeo, su declaración de guerra comercial contra los chinos, la tontería del títere Guaidó como Presidente de Venezuela, el asesinato de Soleimani en Irán, todas las estupideces que ha dicho y hecho con la Pandemia de la Covid-19, declararse ganador de la elección del 2020 antes de terminar los conteos de votos, él mismo estar en contra de la institucionalidad de su sistema electoral e invalidarlo, etc. La chapuza al poder; estamos asistiendo al Capitalismo chapuza. Lo peligroso es que en la era de la Militarización, acontece la chapuza.

Sin embargo, ‘narciso’ no es solamente Donald Trump, ni Jair Bolsonaro, ni Matteo Salvini, ni Vladímir Putin, ni Xi Jinping, ni Kyriakos Mitsotakis, ni Angela Merkel, ni Bill Gates, ni Mark Zuckerberg (Facebook), ni Mohamed Bin Salman (un vengativo saudí), ni Christine Lagarde (FMI), ni Mary Barra (General Motors Company), ni Benhamín Netanyahu, ni Abigail Johnson (Fidelity Investments), ni Jeff Bezos (Amazon), ni Larry Page (Google), ni Mario Dragui (BCE), ni Tony Stark (Marvel), ni Capitana Marvel (Marvel), ni Lex Luthor, ni Klaus Shwab (Davos), ni Alain Badiou, ni Noah Chomsky, ni Michel Houellebecq, ni Sebastián Piñera, ni Steve Bannon, ni David Horowitz, ni Jordan Peterson, ni Maradona, ni Pelé, ni Cristiano Ronaldo, ni Lady Gaga, ni Katy Perry, ni Taylor Swfit, ni Robert Downey, Jr., ni La Roca, ni Ryan Reynolds, etc., sino que el narciso también es, primeramente, uno mismo. He ahí el gran problema de la desactivación del yo en estos tiempos. ¿Cómo nos desactivamos a nosotros mismos en este Laberinto que hemos creado? Trump simplemente lo encarna y nos vemos reflejados en algo que, por una parte, no queremos ser porque nos repugna y otros, por otra parte, sí quieren ser porque les fascina.

En ese contexto narciso del yo actual y en Pandemia, es bueno recordar que surge una mutación histórica del Capitalismo y de su mandato ¡Goza! de los 60 que tan bien describe Lacan post Mayo del 68; estamos en tiempos de los 70, de los 80, de Foucault y sus dispositivos; en épocas voraces de los negocios y de que todo negocio llama a otro negocio.

Un negocio es como una categoría filosófica, porque todo negocio es “más” que negocio, es la posibilidad de abrir nuevos negocios. El negocio “negocia” todo. Y así nace el mandato del ¡Emprende!; mandato tan importante para entender no solamente a Chile (y lo que ha pasado en estás últimas décadas de Gobierno de la Concertación y de la Derecha liberal), sino todo el Capitalismo americano chapucero que se extiende por todos los territorios y en donde Trump solamente es la punta de iceberg, el nuevo emperador decadente Calígula que sintetiza a otros gobernantes-emperadores que le han sucedido (Obama, los Bush, etc.). Es una mutación del ¡Goza! sesentero europeo; ahora se ¡Goza! en el ¡Emprende!; pues ahí seré formal y realmente Yo mismo la mercancía por excelencia del mundo-mercado capitalista.

En el ¡Emprende! todo se vuelve negocio, incluso más que en el film extraordinario El Padrino de Francis Ford Coppola (1972). Una verdadera “metafísica del mal”, en donde los Corleone lo hacen todo por el negocio, nunca es nada personal, sino que el negocio manda; más allá del amor, de la familia, de los amigos, etc., nunca, pero nunca se traiciona la lógica del negocio. Ante ese negocio lo más brutal y horroroso está justificado. Es una sociedad que se levanta literalmente desde la perversión, en donde ya no hay límite alguno, el límite es el propio negocio. Y en ello la subjetividad Hulk vive más allá de lo bueno y de lo malo, vive desde el vacío mismo que le permite el poder de su negocio. 

En este Capitalismo todo acontece desde la era chapucera como en El Lobo de Wall Street (otro gran film de Scorsese, 2013), donde nos cuentan cómo se hizo su fortuna Jordan Belfort (y en ello se devela la vida de este simplón, voraz y perverso “lobo”); el protagonista se nos vuelve en símbolo de muchos estudiantes de Económicas del Planeta entero. Se muestra su vida como ejemplo a seguir para realizar negocio desde los negocios mismos; y sin tener, incluso, nada que negociar, porque él es el negociador por excelencia y sin escrúpulo alguno sabe muy bien lo que tiene que hacer para ganar.

En el negociador está la lógica rapiña del ganar “Ganar” o, dicho de otra forma, de ¡ganar o morir! Belfort es imagen sintética de esta forma de Capitalismo; y, por lo mismo, deviene en un mito viviente (hasta asesoró el film sobre su vida y devino en un gran hombre de Coaching). Pero esa “lógica belfortiana” no solamente está operando en las Escuelas de Negocios de múltiples universidades planetarias, sino en todas partes, en las ingenierías, en las ciencias duras, en las artes, en las ciencias sociales, en las teologías, en las filosofías, en la medicina, en las fuerzas armadas, en los políticos, en los religiosos, en los deportes, en los parlamentarios, en las organizaciones internacionales, en las empresas, etc.

Marvel es expresión de esta “lógica belfortiana” desde sus inicios; vivían en lucha contra DC Comics e hicieron mil cosas para poder ganar en esta lucha, si ellos creaban a Batman, Marvel lo hace con Iron Man, etc. y esa guerra se desbalanceó a favor de Marvel con el éxito de sus films en estos últimos años. Trump triunfa porque siempre negocia en la lógica actual “belfortiana”; el realiza esa lógica que otros anhelan con todo.

Y así el Planeta deviene en empresa; la realidad deviene empresa.  Desde Bruce Wayne y Toni Stark, los empresarios buenos, que luchan contra los malos “empresarios”; nuestros héroes inconscientes son esos empresarios. El devenir empresa se vuelve el ¡Goza! por excelencia (por lo tanto, ya no es mero ¡Goza!), porque en ese emprender el yo se hipertrofia y trabaja infinitamente para acumular lo que sea, en el fondo acumular la misma y ruin acumulación: el yo por el yo mismo, esto es, Hulk. No solamente se trabajan 8 horas, ni 10, ni 15, ni 24 horas; ahora se trabaja siempre, en horas futuras, se trabaja en el propio futuro; en generaciones futuras. El futuro gracias al emprender se realiza como futuro mismo en el presente. Es la locura nihilista de la destrucción material de la vida en su cotidianidad sociohistórica.  Y gracias a la tecnología, literalmente, podemos siempre estar trabajando y así generando valor, valor de cambo infinito, un infinito abstracto, lineal, un “infinito malo” diría Hegel, porque no se realiza nunca, es un infinito moderno de la racionalidad capitalista que literalmente te vuelve en un “chino” y la neurosis mecánica te perfora y junto con ello el miedo total a no poder realizar el trabajo infinito de la acumulación infinita (lo que generará reconocimiento en el mercado y luego éxito en la vida) te amplifica el hoyo existencial que somos los humanos (una materialidad sin sentido alguno).

Y el vacío alimenta al pobre capitalista trabajador toda su vida, y allí radica que esté dispuesto a firma un contrato con Mefistófeles para poder vivir seguro en ese trabajo de emprendimiento infinito (el sueño que se realiza de Steve Bannon día a día y que anda llevando, como un profeta, por todo el Planeta). Vende su alma al Capitalismo, el cual tiene muchos rostros y, por ende, muy difícil de afrontar. Hoy aumenta la necesidad de múltiples terapias, muchos pagan porque buscan en la terapia un cierto bienestar para sus vidas; lo lamentable es que eso es parte del Capitalismo mismo. Es como algo valioso ir al terapeuta, porque por lo menos buscas ayuda, pero, por otra parte, es desviar el problema e intentar pagando resolver algo de tipo ideológico que nos acecha de forma totalitaria y nos mata a diario.

¿Qué pasa con el que no tiene recursos para pagar un terapeuta? Volvemos a lo mismo; simplemente rabia y resentimiento; y lo más probable es que luego vote feliz de la vida por lo peor, por un Bolsonaro, por un Trump, por un Salvini para que le de los recursos económicos para ser exitosos en el mundo-mercado. Y así viva feliz y seguro en el Capitalismo, un reconvertido capitalista, un obrero capitalista, un comunista capitalista, etc. Y por eso, en estas elecciones del 2020 en USA, Trump llega a tener casi unos 69 millones de votos (por lo menos hasta este día 5 de noviembre).

Y desde esa mutación del Mandato del ¡Emprende!, porque el verdadero ¡Goza! no es solamente el presentismo del mismo ¡Goza!, sino la totalidad temporal del ¡Emprende!; incluso más allá de tu propia muerte se sigue capitalizando en el emprendimiento; este no acaba nunca, el futuro está presente en el ¡Emprende! Sin embargo, se muta, lo que llamo, en los 2000 en el Capitalismo al hacendal militarizado chapuza. Y el mandato ideologizado que nos subjetiva es ahora más simple, pero a la vez más radical: ¡Teme! Solamente hoy en el Capitalismo de la hacienda del territorio cerrado que nos sirve para cubrirnos y defendernos (contra un cierto enemigo, cualquier enemigo; Trump y los nuevos fascistas viven de esto y, por ejemplo, usan y abusan del tema de la migración para poder tener capturado a su votante radical) con todos nuestros valores identitarios chapuceros vulgares farsantes podemos generar nuestra emprendimiento seguro y gozar con ello (el ¡Goza!, se funda en el ¡Emprende! y este en el ¡Teme!). El Capitalismo ha devenido en mutación fascista votada a lo Bolsonario, Salvini, Duque, etc. Esto es Trump por excelencia y su militarización planetaria que muchos aplauden.

Entonces en este Capitalismo del ¡Teme! y que ahora acontece a nivel planetario y la humanidad vota por la “sin razón” (que tiene “su” razón que lo explica), vota por la farsa, por la chapucería como salida posible al estado de la cuestión capitalista: el que no tiene dinero vota por millonarios: Piñera, Macri, Trump, Mitsotakis; el afroamericano vota por el que odia a los afroamericanos, miles  votan por el que usa y abusa de los latinos como Trump, el comunista vota por Marine Le Pen,  el ciudadano de mundo vota por el provinciano Salvini, el votante de Podemos de Madrid vota ahora por Vox, el que odia el capitalismo de USA lo único que quiere es que Venezuela se parezca a USA, etc. La vía estúpida, totalmente estúpida, y el horror para vivir “seguro” y “ahí”, en ese lugar privilegiado, emprender sus negocios y así gozar y ser feliz; y que nadie me moleste (el que lo hace es un ‘comunista’ o ‘populista’ o ‘chavista, o ‘marxista’, o  ‘feminista’ o lo que sea).  Esto es lo “atractivo” del modelo Trump de vida, a saber, el circo chapuza; y que se viraliza de forma más rápida que EL SARS-CoV-2 por todo el planeta.

Si Ud. no ve, nada cambiará, nada, absolutamente nada. La negación capitalista que nos ideologiza y, en ello, nos subjetiva es radical y despiadada, lo destruye todo. Si no ve lo que esta adviniendo, ningún tipo de cambio será posible. Y al contrario la frustración será mayor y por lo general en vez de cambiar se repite lo peor: “Primero como tragedia luego como farsa”. Si no se ve, se votará a otro Trump (siempre hay un “Trump” en algún lugar con ansias de poder) o Bolsonaro o Salvini. Si los mexicanos, por ejemplo, no ven lo que puede acontecer, podría suceder que si AMLO no lo hace del todo bien (y es muy difícil que lo haga realmente bien por las condiciones de corrupción y narco del Estado mexicano), después aparezca un horroroso presidente mexicano fascista y votado por millones.

La repetición por ceguera ideológica repite a una pulsión mortal destructiva. Es como pensar que ahora debe acontecer el circo, en época de decadencia y Pandemia, por lo menos tenemos el circo. Votemos por Nerón, por Calígula, por Napoleón, por Luis Bonaparte, por Hitler, por Kast en Chile, por Le Pen en Francia, por Abascal en España, etc.; votemos por lo peor para que el mal se dé y si no se da a lo mejor estaremos mucho más “felices” y con Marvel arrasando por todas partes. Y con Ant-Man a la cabeza de los Avengers. Así de irónico se nos vuelve la vida en tiempos de Capitalismo, Pandemia e Ideología. 

… El sujeto-Trump es el sujeto capitalista por excelencia que llevamos inscrito en nuestros cuerpos en estos tiempos actuales…. ¡Tenemos que disolverlo!

… contra ese sujeto capitalista… tenemos el sujeto Revolucionario: NosOtros…