Publicado Diciembre 21, 2020
Sistema de salud chileno: notas sobre reformas y rupturas

La historia del sistema de salud chileno está atravesada por reformas, cambios, transiciones, rupturas, errores, transformaciones, modificaciones, mejoras, déficits, progreso, retroceso, avance, estancamiento y así, una amplia gama de conceptos que pueden ser divididos en dos grandes grupos: aquellos cambios realizados a favor del usuario, individuo y la salud como tal, versus aquellos que han sido realizados a favor o como efectos de las posturas ideológicas o la búsqueda de intereses estructurales, económicos y políticos

Para César Leyton (2005) Desde el siglo XX el amplio terreno de la salud pública en Chile comenzó a trabajar desde lo definido como “higiene pública” y esta definición se transformó y operó como una ciencia nueva que trastoco y alteró los diferentes niveles y esferas sobre las cuales tenía impacto la salud pública. A partir de ahí, uno de lo enfoques, rama o especialización que funcionaba bajo ese alero fue la “higiene mental” la cual, comenzó a aparecer en el siglo XIX y se estableció durante su siglo posterior[1].

Según la información disponible en La Biblioteca Nacional de Chile, en específico en “Memoria Chilena”[2],  la Casa de Orates de Santiago (1852-1891) fue el primer establecimiento dedicado a la atención de los enajenados del país, sin embargo, las condiciones en que se encontraba el albergue no eran optimas y más bien caían en una profunda precarización, hacinamiento, personajes tales como William Benham (1831-1910)  Pedro Nolasco Marcoleta (1826- 1895), Carlos Sazié (1852- 1921) no dudaron en manifestar su descontento y criticas respecto de la incongruencia entre lo aprendido en Europa y los tratamientos aplicados en Chile.

La critica a las malas condiciones y a la mantención de estos sistemas pese a que la exposición y déficit estructurales eran importantes logra extrapolarse a las condiciones económicas, sociales y a la coyuntura política de esos tiempos, a propósito de esto Michel Foucault mediante el concepto de “biopoder” explicó el cómo los discursos médicos se apropiaron paulatinamente de los espacios sociales y políticos del siglo XIX.

El complejo escenario actual, no queda excluido de esa caracterización, es más, producto de las rupturas de la historia o de aquellas deudas con el pasado, que los errores se perpetúan a través del país, y, quizás, de la historia de la humanidad en general.

En nuestros complejos tiempos, profundamente marcados por incertidumbre, veremos que, los sistemas de salud pese a las constantes reformas o procesos de transformación que se iniciaron en la década de los 90 en diferentes países del mundo, prevalecen los mismo abismos, dilemas y retos pendientes, ya que el tránsito desde el diseño de políticas públicas hasta lograr implementarlas es mucho más complejo de lo que incluso esperan quienes han diseñado aquellas políticas (Walt y Gilson, 1994).

En el caso chileno, el sistema de salud como tal sufrió diversas modificaciones con anterioridad y aún en plena crisis sanitaria persisten los cambios y propuestas[3]. Empero, específicamente fue durante la dictadura cívica-militar[4] de 1979-1981[5] que el país sintió de manera radical los cambios estructurales, económicos, sociales y políticos que se extendieron a los largo y ancho del país, y que, sin duda, trastocaron los sistemas sanitarios y las formas en que el modelo operaba.

Posterior a la dictadura militar, con el restablecimiento de la democracia, el país se ha enfocado a fortalecer el sistema de salud pública e intentar regular y el sector privado (Massad, 1995) prevaleciendo en nuestros días un sistema mixto, que refuerza las diferencias de clases y permite ver claramente la segregación, inequidad e injusticias sobre las cuales se construye el país.

Son muchas e incluso antagónicas las posturas respecto del sistema de salud chileno, mientras para algunos el país parece ir en un sentido correcto de mejoras lo cual podría encontrar un nido de esperanzas en la construcción de la nueva carta magna a propósito de la victoria del Apruebo en el referéndum histórico del pasado 25 de octubre del presente año, para otros, solo caemos en el repetir errores que son difíciles de confrontar y que generan consecuencias humanas desastrosas.

El hecho innegable en el terreno de la salud pública y salud mental es que la pandemia del Covid-19, llegó para dejar en jaque todo lo conocido hasta el momento. El sistema sanitario en diferentes puntos nacionales se vio saturado y el Estado tuvo que recurrir al sistema de Salud privado para abastecer el sistema público mediante acuerdos y pagos importantes, perspectiva sumamente cuestionable y que permite visualizar la ineficiencia del sistema, donde la urgencia requiere de una transformación radical y rápida, porque todo apunta a que solo estamos en una fase de lo que será la pandemia del coronavirus.

La salud queda nuevamente en el foco del huracán. Frente a la incertidumbre de la condición mundial y la salud mental exhibiendo cifras alarmantes producto de todo lo que se ha perdido y vivido es necesario retomar el debate y las acciones en el terreno de la salud.

Es curioso que ahora se ve o se siente la crisis en el sistema de salud, no obstante, es un reto pendiente que viene desde décadas, y que el paso del tiempo solo mantiene, en el terreno de las pandemias, Chile ha tenido que enfrentar diferentes sucesos similares que han dejado consecuencias importantes, y que se vuelven importantes de considerar como lo que son, virus que han corrompido al pueblo chileno,  prueba de esto fue el virus ideológico lanzado al Estado para colonizar y atravesar toda subjetividad y junto con ello, arrancar y arrasar con todo  lo que encontró, el virus de la desigualdad, vulneración de derechos humanos y violencia implantado en la dictadura de Pinochet, como colmó además, la historia del país cuenta con la pandemia de gripe (1957-1959), el virus de la influenza de 1918, la pandemia de tifus entre 1931 y 1935 y otros tantos sucesos que han acabado con cientos de vidas.

La coyuntura política de nuestros tiempos invita a pensar en lo por venir, en todo lo que deviene a propósito de la pandemia del Covid-19, y todas las medidas que se han desplegado no solo en el país, sino, a nivel mundial y que permiten observar el futuro sin tanto optimismo. La naturaleza ha mostrado el dominio por sobre la ciencia, la especie, las tecnologías e incluso sobre los sistemas de salud, frente a la vulnerabilidad en que la especie ha quedado, no es arriesgado afirmar que ingresaremos irremediablemente a diferentes niveles de pandemia, de contraataques de la naturaleza.

 

 

 

[1] César Leyton (2005) La ciudad médica-industrial: Mélancólico, delirante y furioso; el psiquiátrico de Santiago de Chile 1852-1930. Tesis para optar al grado de Magíster en Historia con mención en Historia de Chile. Facultad de filosofía y humanidades, departamento de ciencias históricas.

[2] Memoria Chilena fue lanzado oficialmente en el año 2003, convirtiéndose en una experiencia pionera de difusión del patrimonio cultural a través de internet, disponible en: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-123834.html

[3] Según Jiménez y Bossert (1955) En el año 1938 se aprobó la ley de medicina preventiva[3] y en 1952 se creó el Servicio nacional de Salud (SNS), como prueba de un esfuerzo de unificación de diferentes organizaciones de salud preexistentes. Véase: Jiménez, J., Bossert T.J. (1995). “Chile’s Health Sector Reform: Lessons from Four Reform Periods”. En: Berman, P. (ed.) Health Sector Reform in Developing Countries: Making Health Development Sustainable. Boston: Harvard University Press.

[3] Para Roemer (1991) el SNS pasó a ser considerado un paradigma mundial respecto de los sistemas de salud integrados, en específico para los países que permanecían en vías de desarrollo.

[4] Según Miranda (1993) se producen modificaciones importantes en el traspaso de los sistemas Públicos (FONASA) al sistema de salud privado (ISAPRE) creándose diferentes subsidios especiales que buscaban que incluso la población con ingresos más bajos logre trasladarse. Miranda, E. (1993). “Aporte de las Instituciones de Salud Previsional (ISAPRE) a la seguridad Social”. En: Solimano, G. (ed.). Propuestas para el rediseño del sistema de salud: cuatro temas básicos. Santiago de Chile: CORSAPS.

[5] Según Óscar Arteaga (2008) Posteriormente, emerge el conjunto de proyectos de ley con un núcleo claro, el Plan de acceso universal con garantías explícitas  (AUGE)