Portales
Felipe Portales

Sociólogo titulado en la Universidad Católica de Chile. Ha sido Visiting Scholar de la Universidad de Columbia (1984-1985); asesor de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores (1994-1996); profesor de la Universidad de Chile en el Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) y en el Área de Humanidades de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. En esta última facultad actualmente es académico en la cátedra de Historia Contemporánea de Chile.

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Recordemos que el PC fue partícipe del gobierno de la “Nueva Mayoría”, que terminó consolidando y perfeccionando el “modelo chileno” aún más que los 20 años de gobierno de la derecha concertacionista. Y que el FA terminó traumáticamente cohonestando el diseño del 15 de noviembre que le impide a la Convención aprobar democráticamente (por mayoría) una nueva Constitución.
La Convención tiene toda la legitimidad democrática para convertirse en Asamblea Constituyente. Está formada por representantes libremente electos por el pueblo; y todos y cada uno con los mismos derechos.
Realmente el divorcio entre la “clase política” y el país real no puede ser más grande, como se demostró con el “estallido”, “revuelta” o “rebelión” social de octubre de 2019; el fraudulento “acuerdo por la paz” de noviembre de ese año; y con las elecciones del 15 y 16 de mayo y la del domingo pasado.
La gran pregunta que surge es: ¿Qué harán ahora los convencionales de los partidos de la ex Concertación que, por muy pocos que sean, serán claves en la definición del futuro de Chile y del modelo neoliberal aún vigente?
Por cierto, no se imaginaron nunca que, teniendo todos los grandes medios de “desinformación” (que nunca hicieron mención de los “dos tercios”, entre otras cosas) e ingentes recursos de campaña, tendrían tan malos resultados electorales, los que sorprendieron incluso a la generalidad de los analistas y contradijeron las encuestas previas.
A estas alturas lo único que puede llamar la atención es el despilfarro histórico efectuado por la izquierda que, en lugar de tratar de orientar y conducir la revuelta social en una perspectiva clara de Asamblea Constituyente y de sustitución del modelo neoliberal; se subordinó, directa o indirectamente, a este nuevo fraude de las dos derechas.