Licenciatura en Filosofía (USAL) (1998-2001). Licenciatura en Psicología (UP) (1998-1999)- Licenciatura en Ciencias Política (UCA)(1999-2000) y Licenciatura en Comunicación (UCES) (2000-2001).
Francisco Tomás González Cabañas

Licenciatura en Filosofía (USAL) (1998-2001). Licenciatura en Psicología (UP) (1998-1999)- Licenciatura en Ciencias Política (UCA)(1999-2000) y Licenciatura en Comunicación (UCES) (2000-2001). Publicó diversos libros: “El Macabro Fundamento” en el año 1999; “El hijo del Pecado” en 2011; “El voto Compensatorio”, Editorial Ediciones Académicas Españolas, Alemania en 2015; “La Democracia Incierta”, Editorial SB, en 2015; “El acabose democrático” Ápeiron, en  Agosto de 2017.

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Pobre del voto al ser un voto pobre, dado que el pobre no vota. Para los que no lo somos y votamos, nos es más fácil y aceptable, escribirlo, comprenderlo, representarlo y gobernarlo.
A esto obedece que cuando somos convocados a votar, en virtud del valor por antonomasia que propone y asegura la democracia, lo hacemos por hombres y mujeres con entidad de fantasmas. No podemos precisar cómo llegaron hasta allí, es decir determinar la existencia ni origen de cómo un candidato se convierte en tal (que valores puso en juego, que carrera desarrolló, que hizo o dejó de hacer para) como sucede con los fantasmas que son por definición apariciones.
Si existe una característica que puede definir a las actuales democracias y totalitarismos, es que cada vez se visibilizan sus intrincadas complicidades políticas para lograr el ejercicio del poder estatal mediante la implementación de discursos y políticas, para lograr la dominación de la población.
En nombre de la política se ha encerrado a la democracia. La llave para que la podamos liberar, está en todos y cada uno de nosotros, cuando nos convenzamos de esto mismo, actuaremos en consecuencia, iremos a su rescate y liberación.....
Contribuyamos a que las generaciones venideras salden sus diferencias por intermedio de palabras, sin el uso de la imposición al otro, por caracterizaciones de ningún tipo (por ende siquiera sanitarias) y sin naturalizar las exclusiones y la marginalidad, y que sobre todo la muerte en su condición de pulsión, no sea más que tal cosa, que de tal manera, el resto de lo que hagan o dejen de hacer, tendrá más que ver con la vida, como expresión de hacer convivir los deseos individuales de cada quién, sin que por ello, se aplacen, se anule, se cancelen o se nieguen.
En los tiempos electorales, quiénes deben mostrar que no poseen el poder que se les ha sido concedido, entregan dádivas, prebendas, favores y promesas, por esta misma razón (además de que puedan ser individualmente más o menos afectos a las mentiras), a los que en verdad poseen el poder, sin las condiciones de posibilidad para hace algo más que padecer de tal fortuna que es en verdad un infortunio para ellos.