Juan Pablo
Juan Pablo Cárdenas Squella

Periodista y profesor universitario de vasta trayectoria. En el 2005 recibió en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa. También obtuvo el Premio Latinoamericano de Periodismo, la Houten Camara de Holanda (1989) entre otras múltiples distinciones nacionales y extranjeras. Forma parte de los sesenta periodistas del mundo considerados Héroes de la Libertad de Expresión, reconocimiento hecho por la Federación Internacional de Periodistas.

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Si no fuera por el Covid 19, él y sus cómplices ya no estarían en el Ejecutivo si nos acordamos lo cercados que estaban hace un año por la Explosión Social. Tanto así que muchos estamos seguros que, agregado a la ineptitud e indolencia de las autoridades, existe interés en que la Pandemia se extienda y con ello conseguir que el Gobierno logre completar su período presidencia.
Muchos policías los involucrados en estas últimas décadas en el horror de sus operativos para combatir la que llaman “insurrección terrorista” de la Araucanía, reprimiendo sin criterio alguno las protestas sociales, al grado que hoy sus “servicios especiales” se distinguen por ser uno de los grupos policiacos más fieros del mundo, así como culpables de vaciarles las cuencas de sus ojos a decenas de jóvenes.
Lo que aconteciera aquí mismo con los pinochetistas y los gobernantes que consolidaron enseguida sus propósitos y que, ahora, gracias el Estallido Social, son tan ampliamente repudiados por el pueblo. Aunque mantengan algunas trincheras en la prensa, en los espurios canales de televisión o en la transnacional ideológica de la CNN que encandilan con su arrogancia e ignorancia.
Siempre piensan, seguramente, que habrá derroteros para burlar el malestar de las calles, además de ejercer la brutal represión que finalmente unos y otros practican y vienen consintiendo. En un país que viola a diario los Derechos Humanos y esconde sus presos políticos entre los miles de reos comunes encarcelados.
Pocos quieren asumir que las pugnas callejeras, la quema y destrucción sistemática de los medios de transporte, los centenares de jóvenes encarcelados están precipitando verdaderamente hacia una guerra civil en que el propio proceso constituyente nos va pareciendo ya un suceso aislado...
Cuando se admite y se proclama que uno de los pilares de la Democracia es la “diversidad informativa”, no hay duda de que en nuestro país la deuda al respecto es enorme, si no fuera por el compromiso de algunos medios y periodistas que, especialmente por el internet y las redes sociales, siguen empeñados en combatir las lacras vigentes del pinochetismo.
Muchos pensamos que con el Estallido Social Sebastián Píñera debió renunciar a su cargo, toda vez que en las encuestas es evidente que goza de un insignificante apoyo ciudadano.
Se trata de los mismos personajes que lograron hace algunos meses, con la complicidad de casi todo el arcoíris político cupular, del Ejecutivo y el Parlamento, dejar maniatada la voluntad de quienes integren próximamente la Convención Constituyente, estableciendo un quórum de dos tercios para aprobar cualquier artículo o inciso de nuestra nueva Carta Magna.
Las trampas que el Ejecutivo y los parlamentarios les dejaron puestas a la libre elección de constituyentes, como los quórums establecidos para aprobar la nueva Carta Magna. De todas las zancadillas que se les están poniendo a la postulación de candidatos no militantes y del mundo social, a fin de mantener el monopolio de los partidos.
Con el fracaso a enfrentar la pandemia, la crisis económica y aquellos horribles episodios de discriminación social, todo habla de la inmadurez cívica de los ciudadanos estadounidenses, los que además acostumbran a abstenerse mucho de concurrir a las urnas.