Nicol
Nicol A. Barria-Asenjo

Ensayista chilena, columnista y  colaboradora en Le Monde Diplomatique Edición Chilena.Colaboradora en la Asociación Chilena de Revistas Científicas de Psicología. Asistente editorial en Revista Cuadernos de Neuropsicología - Panamerican Journal of Neuropsychology. Ha participado y dirigido convocatorias nacionales en el campo de la psicología chilena. Cuenta con variadas publicaciones nacionales e internacionales, abordando temáticas de diferentes  campos, entre ellos la investigación científica, el psicoanálisis, la filosofía y la política.

E-mail
nicolbarria05@gmail.com
Claramente la atención en el proceso Constituyente sirvió a los empresarios y a la elite económica-política para estructurar nuevos planes y proyectos aprobados en el silencio de la ilegalidad y los márgenes que desde temprana data el grupo poderoso ha aprendido a utilizar.
Lo importantes es darnos cuenta de que eso, ese proceso de rendirse, es parte de la repetición histórica que la derecha esperan mantener, mediante la frustración, desesperanza, miedo, angustia, dolor y hambre, la elite económica y política intenta una y otra vez volver a dormir al pueblo. Mantenerse despierto en tiempos donde el voto es fundamental, es el contraataque que la derecha política espera no sentir.
Básicamente la noción de libertad responde a una utopía vendida por la derecha, porque en la practica, es imposible que el pueblo chileno tenga lugar o tiempo de tan solo pensar en su libertad o definir que es libertad para ellos porque las condiciones materiales son siempre deplorables para un gran número de ciudadanos.
El 15 y 16 de mayo del presente 2021 fue la fecha elegida para brindar un contragolpe absoluto al legado de Augusto Pinochet. Esta fecha fue un día de disolver certezas, fragmentar un modelo y hacer temblar a la clase política dominante. La ciudadanía, el pueblo chileno, nuevamente -tal como ocurrió el 20 de octubre del pasado 2020-, dijo ¡No! a una repetición en la historia obscura y sucia del país.
Chile Despertó, otra vez, cuando la elite política creía que el monstruo había sido domado, engañado y manipulado, nuevamente las calles vuelven a ser lugar de encuentro y co-construcción del Chile que queremos y merecemos.
Este abrupto reaccionar por parte de la institución y los intentos del gobierno por detener la difusión y creación de rutinas humorísticas de este tipo, son los que nos recuerdan que aún estamos inmersos entre las consecuencias y decisiones tomadas durante 1973 y 1990